Más de 2.000 cabezas de ganado acudieron a la feria de Santa Teresa

En la feria piloñesa hubo un gran volumen de compraventa de terneros. / FOTOS: GUILLERMO FERNÁNDEZ
En la feria piloñesa hubo un gran volumen de compraventa de terneros. / FOTOS: GUILLERMO FERNÁNDEZ

Las ventas en Infiesto superaron el 65% y la res más demandada era una vaca de Valles con cría por las que se llegaron a pagar hasta 2.400 euros

GUILLERMO FERNÁNDEZ INFIESTO.

En una mañana espléndida y soleada, con el mercurio del termómetro siempre por encima de los 30 grados, la gran finca de la Piscifactoría de Infiesto acogía ayer la tradicional feria de Santa Teresa, un acontecimiento ganadero que invariablemente se celebra cada 13 de octubre. Al recinto llegaron más de 2.000 cabezas de ganado y a lo largo de la jornada el 65% de las reses habían cambiado de dueño. El éxito de la feria resulta espectacular desde que el año pasado el Ayuntamiento de Piloña decidiera el cambio de ubicación. Sacar la feria del centro de la villa fue una iniciativa arriesga, que ahora resulta correcta, acertada y bien recibida.

La feria por dentro

Vacas de Valles con cría:
Era el animal más abundante en la feria y también el más solicitado. Su precio tipo oscilaba entre 1.000 y 1.500 euros, pero las reses excelentes cotizaron entre 1.700 y 2.400 euros.
Montaña con cría:
Las populares casinas se colocaron por término medio a 700 euros. Sin cría, a 550.
Cruzadas con cría:
Desde 800 hasta 1.000 euros.
Pirenáicas con cría:
Entre 1.500 y 1.600 euros.
Parda alpina con cría:
A una media de 1.200 euros.
Terneros culones de Valles:
En una horquilla que se movía entre 600 y 800 euros.
Terneros pasteros de Valles:
A 500 euros.
Terneros pasteros de Montaña:
Cotizaban a precios de entre 180 y 220 euros.
Novillos limunsín de año:
Los buenos ejemplares se traspasaron a 1.500 euros.
Terneras culonas de Valles:
Entre 420 y 450 euros y las normales, a 330.
Yeguas:
Por una excelente yegua percherona con cría, pedían 1800 euros. Las yeguas normales cotizaban entre 550 y 800 euros.
Potros de abasto:
470 euros.
Maquinaria:
En una finca anexa al recinto ferial había una amplia exposición de tractores de diferentes marcas, maquinaria de jardinería, suministros hidráulicos y lagares de sidra.
Presencia humana:
Fueron miles las personas que en una jornada soleada pasaron por el concurrido recinto de la Piscifactoría.

El acontecimiento ganadero apunta alto para futuras ediciones y para acercarse a cualquiera de las dos ferias de Corao necesita publicidad y presencia de un mayor número de tratantes. Casi todo el ganado que se cargó ayer en los camiones marchaba en dirección a Galicia, Cantabria y la comarca occidental asturiana. Se echó en falta a los grandes compradores de Extremadura, Madrid, Castilla y León, País Vasco y Francia. Ese es el gran reto que les queda por delante a los organizadores del certamen ganadero.

Como en todas las ferias asturianas, el animal más buscado era una vaca de Valles, preñada o con cría. Cotizaban entre 1.000 y 1.500 euros, aunque los ejemplares extraordinarios, los más solicitados, llegaron a venderse en 2.400 euros. Uno de los compradores selectivos de vacas de Valles fue José Quintana 'Pepe el Gumiu', quien se llevó para Boal 14 ejemplares por los que pagó precios de entre «1.800 y 2.400 euros».

Las vacas de Montaña, las populares casinas, no remontan y tampoco son objeto de deseo cuando faltan compradores de tierras de Extremadura, Zamora o Salamanca. Con cría, difícilmente superaban la barrera de 700 euros, y las que se vendían por suelto cotizaban a 550 euros. La Parda Alpina, las ratinas, siguen vendiéndose a 1.200 euros. Y llamaron la atención varios ejemplares pirenáicos, vacas que se vendieron entre 1.500 y 1.600 euros.

Gran oferta de terneros

Había una gran oferta de terneros por suelto. Ganadería Quildán, de Tineo, cargó más de 80 terneros pasteros de Valles y de Montaña. Por los primeros pagó a una media de 500 euros y los segundos, muy seleccionados, cotizaron a 220.

La oferta y la demanda en el mercado equino continúa siendo meramente testimonial en Infiesto. No había más de veinte ejemplares a la venta. Por una gran yegua percherona, parida, pedían 1.800 euros. Las yeguas cotizaban entre 550 y 800 y los potros de abasto, a 470.

Y en la finca aledaña a una feria que movió dinero y ganado multiplicado por dos, o más, en relación a etapas recientes, se había instalado un amplio mercado de maquinaria agrícola. Había tractores de todas las potencias, marcas y colores posibles y también mecanismos para trabajos forestales, agrícolas y de jardinería. Hasta se vendían motos, coches, suministros hidráulicos y lagares de sidra.

Y hubo algo en lo que coincidieron compradores, vendedores y visitantes. Fue en ponerle «un sobresaliente» al Ayuntamiento de Piloña por haber trasladado la feria «a un lugar tan espectacular». Eso sí, los tratantes y ganaderos valoraron que el Concurso Exposición de la víspera «debería celebrarse en fechas más alejadas de la feria», porque a la llegada de los primeros animales todavía permanecían en el recinto las reses participantes en la muestra. El Consistorio debe ahora recoger las alabanzas y las sugerencias de los protagonistas.

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