Arriondas despide a otro Llamedo

Numerosos vecinos y amigos quisieron acompañar a la familia durante el funeral. /
Numerosos vecinos y amigos quisieron acompañar a la familia durante el funeral.

Piragüistas como Manuel Busto, Álvaro Fernández Fiuza, Luis Amado o Kiko Vega, y amigos como Álvarez-Cascos no quisieron faltar

A. INGUANZO ARRIONDAS.

Es el tercero que se va en tres años, dejando huérfano al concejo de Parres de los más insignes personajes de la familia Llamedo. Esta semana fallecía Máximo, delante de él ya se habían ido el ilustre Ramón 'El Roque' y Emilio, el alma del Descenso del Sella. A la iglesia de San Martín de Arriondas acudían ayer numerosos familiares, también conocidos, pero sobre todo amigos. Porque Máximo Llamedo era un hombre «que se hacía querer». «Quien realmente se va es un hombre bueno, sin dobleces. Muy querido porque él quería a todo el mundo», recordaba Justo Manzano, presidente de la asociación Amigos de Parres y gran amigo de los Llamedo.

A esta triste cita no faltaron grandes de la piragua, pero tampoco viejos conocidos. El líder de Foro Asturias, Francisco Álvarez-Cascos, confesó haber tenido siempre «el privilegio de su amistad y la de sus hermanos». «Eran amantes del piragüismo pero también muy aficionados a la pesca, algo que siempre nos unió mucho», quiso recordar. En representación política, y acompañada por varios diputados socialistas, quiso estar presente también la consejera de Cultura y Deporte, Ana González, quien una vez más coincidió en describir a Máximo como «una gran persona». «Quizá fue precisamente esto, su bondad, lo que le llevó a implicarse tanto por el deporte y sobre todo por el piragüismo en Asturias», señaló.

En el Ayuntamiento de Parres queda una satisfacción, y es que el propio Llamedo «pudo vivir su mayor reconocimiento». «Lo que Máximo luchó por la piragüera fue admirable y al ponerle su nombre los parragueses conseguimos materializar un merecido homenaje», consideró el teniente de alcalde, Emilio García Longo, quien también describió a Máximo como «un hombre que se hizo a sí mismo, un luchador infatigable, que supo destacar en su faceta empresarial alrededor de la comarca y se convirtió en un referente en el concejo con sus proyectos deportivos».

Pero los que sin duda ayer expresaban un enorme sentimiento de agradecimiento para quien en sus palabras será «el eterno presidente de Los Rápidos» eran ellos, los chavales que en cada ocasión, en cada encuentro, se sentían apoyados y motivados por sus palabras. «Sin los Llamedo en Arriondas casi no habría piragüismo», afirmaba Luis Amado Pérez, quien además recordó un verano que pasó remando con Los Rápidos «durante el que Máximo se portó muy bien conmigo».

De su mítico silbido en las competiciones se acordaba el campeón del Sella Álvaro Fernández Fiuza. «Es una gran pérdida en la zona pero también a nivel nacional. Era un hombre simpático con don de gentes». También quiso estar al lado de la familia Manuel Busto, que calificó al fallecido como «todo un referente». «En el Sella, quizá Emilio era la cara visible, pero Máximo siempre estuvo ahí, apoyando, y dedicado en cuerpo y alma a los participantes extranjeros, en los que me consta que caló muy hondo».

Un templo a rebosar y la visible emoción de una gran familia despidieron a Máximo Llamedo con un «hasta siempre».