«En la educación activa es el niño el que marca el ritmo del aprendizaje»

Ana Iglesias es maestra, pedagoga e impulsora del grupo de crianza activa Flores de Berezu en la comarca oriental. /
Ana Iglesias es maestra, pedagoga e impulsora del grupo de crianza activa Flores de Berezu en la comarca oriental.

«Son críos con más interés y más autoestima. Saben qué es lo que quieren y son conscientes de sus acciones y responsabilidades»

TERRY BASTERRA ARRIONDAS.

Ana Iglesias es una de las personas que está introduciendo la educación activa en la comarca del Oriente. Esta maestra y psicopedadoga colabora con el colegio de Oviedo La Quinta'l Texu y es la impulsora del grupo de crianza Flores de Berezu. Iglesias explica en qué consiste la pedagogía activa, una forma de enseñanza extendida en los países nórdicos y que ya cuenta con algunos centros homologados en Asturias.

¿En qué consiste la pedagogía activa?

Consiste en que el niño es el centro del aprendizaje. En que esté activo. En la enseñanza tradicional el maestro enseña y el niño atiende, pero en la educación activa es el niño el que marca el ritmo del aprendizaje y el maestro quien debe adaptase a él.

¿Cómo es esto?

Si a los niños les interesan en ese momento las plantas, el maestro debe empezar por ahí, y a partir de ese punto ir enseñándoles otras cosas como los colores, los números, etcétera. Los niños lo comprenden mucho más rápido porque se implican más. Por ejemplo, para aprender matemáticas se utilizan muchos juegos. Nos les das las operaciones, ellos aprenden con los materiales y se empiezan a hacer preguntas. Al respetarse el ritmo de aprendizaje del niño y su curiosidad, éste no pierde motivación como pasa muchas veces con la educación tradicional.

¿Qué es lo que aporta este tipo de educación a los niños?

Suelen ser niños con más interés, con una mayor autoestima. Se sienten más a gusto consigo mismos porque aprenden lo que les gusta. Son niños que luego saben más qué es lo que quieren. También suelen ser más conscientes de sus acciones y responsabilidades en sus vidas. Considero que hoy en día la educación tiene que tender más en aprender a buscarte la vida que en almacenar conocimientos, porque en la era de las tecnologías el acceso a la información es fácil. No hay que almacenar tanto conocimientos, lo que hay que hacer es saber llegar al él.

Colegios en Asturias

¿Cómo participan los padres en la pedagogía activa?

La mayoría de los colegios donde se imparte este tipo de educación están formados por cooperativas de padres, que son quienes gestionan el centro. En España no está legalizada la educación en casa, algo que en otros países de Europa sí lo está y se considera que estos niños son alumnos más despiertos. Los padres de estos chicos suelen hacer excursiones para visitar museos, acuarios, etcétera. La implicación de la familia suele ser mayor porque los niños no son televisivos, son activos.

Pero, ¿y en Asturias?

En Gijón está el colegio Andolina y también la guardería Currusquinos. En Oviedo está La Quinta'l Texu, que junto a Andolina son los dos únicos colegios homologados en Asturias. También hay por la región grupos de crianza y se quiere hacer un bosque escuela, algo que está bastante extendido por los países nórdicos. En Madrid, por ejemplo, ya hay uno.

¿Cómo se organizan en el Oriente?

Queremos retomar los grupos de crianza en la comarca, pero mientras tanto hacemos quedadas las familias que abogamos por la educación activa.

¿Es compatible la educación activa con la tradicional?

Se puede, pero es difícil. Existen ya en Cataluña y País Vasco colegios públicos en los que se trabaja con la pedagogía activa. Aunque es cierto que aún la mayoría de la gente es algo reacia.

¿Se siguen unos horarios establecidos en este tipo de centros?

En principio en los colegios no hay unos horarios fijos. Sí que los hay para la entrada o la salida, pero son flexibles y hay un margen para que entren y salgan. Luego en la jornada, por ejemplo, no tienen recreo porque en realidad están aprendiendo mientras juegan durante todo el día. Van a comer cuando tienen hambre y sí que hay un horario para el cuento, aunque no es obligatorio que el niño vaya si no quiere. A las mañanas se hace una asamblea para organizar ese día. A esta forma de educar se le suele llamar ambiente relajado.