Guerra de chiringuitos en el Sella

Los tres chiringuitos instalados en las inmediaciones del puente de Toraño están a la gresca. /
Los tres chiringuitos instalados en las inmediaciones del puente de Toraño están a la gresca.

El conflicto entre varias instalaciones de Toraño se resolverá en los tribunales

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

La tranquilidad en el río Sella se ha acabado. Los tres chiringuitos instalados en las inmediaciones del puente de Toraño (Parres) están a la gresca. El cruce de acusaciones y denuncias entre ambas partes se resolverá ante los tribunales de justicia. Las dos propietarias mantendrán un careo ante el juez en el próximo mes de septiembre, cuando esté a punto de concluir la temporada. Lo que ocurra en este intervalo de tiempo aún está por ver y escribir, aunque una de las partes teme que «un día pueda ocurrir una desgracia».

Las primeras denuncias en esta contienda de chiringuitos fueron interpuestas por Ana María García Martín, pionera en esta aventura empresarial a pie de río. Ella y su ex marido, José María Sarmiento Narciandi, fueron las primeras personas que 18 años atrás se decidieron a montar un cantina en el Sella para calmar la sed de los miles de turistas que anualmente surcan las aguas de este piragüero río. «En todo este tiempo nunca hemos tenido problemas con nadie», explicó. Con el tiempo se fueron abriendo otros negocios y todos fueron trabajando con normalidad hasta que este año se abrió uno nuevo a setenta metros del suyo. «No me costó ni palabra, pero desde entonces todo son extorsiones, amenazas y destrozos. Parece que estamos en el Bronx, así que decidí denunciarlo», afirmó Ana María García.

Según explicó le han causado todo tipo de destrozos en su establecimiento y han robado en el que le tiene alquilado a su exmarido en un pedregal situado unos 200 metros aguas arriba del Sella. «Me destrozaron el mío y el de al lado. No puedo decir quien fue, porque no los he visto, pero todas las extorsiones y amenazas vienen de esta gente. Han llegado a decirme que, o salgo de aquí por lo civil o por lo criminal», añadió. Según enumeró le arrancaron los cables de la instalación eléctrica y le destrozaron las cámaras frigoríficas, las sillas, las mesas, los soportes de las sombrillas y las vallas metálicas. «Estoy asustada porque jamás vi esto en el Sella ni en ningún otro sitio», aseguró.

La otra parte del conflicto, los nuevos propietarios del chiringuito Puente de Toraño, no salen de su asombro y afirman que la realidad de totalmente contraria a lo declarado por Ana María García. «Jamás, nunca hemos actuado en contra de su propiedad. Todo lo que ella dice es lo que está haciendo con nosotros», afirmó Manuela Suárez Dago, hija de la propietaria. Y añadió que «aún no ha llegado al robo, pero sí a las amenazas. Tenemos un video en el que se ve cómo nos amenaza con un cuchillo en la mano. Además, nos ha presentado denuncias por todo, hasta por estar a la orilla del río con nuestro perro. Dice que es una raza peligrosa y que se siente intimidada».

Según Manuela Suárez, el origen del conflicto está centrado en la «ilegalidad» de los dos chiringuitos propiedad de Ana María García. La Ley les obliga a instalarse fuera de los cien primeros metros de la orilla del río y, al parecer ese no es su caso. «El nuestro está legal, pero los dos suyos no. Carecen de licencia, no tienen ningún papel en regla. Por eso estamos en esta lucha. Estamos luchando por echarlos de ahí», añadió. La paz entre ambas partes parece imposible, así que tendrán que resolver sus diferencias ante la justicia. Este no será el único juicio al que tendrá que enfrentarse Ana María García, porque, según desveló Manuel Suárez, «también tendrá que comparecer ante el Tribunal de Menores por empujar a una chica del pueblo que estaba en la orilla del Sella». Esperemos que la sangre no llegue al río.