El tren fluvial llevó el himno río abajo

Los viajeros vieron la salida desde Arriondas y luego se subieron al tren fluvial para seguir el descenso y ver la llegada en Ribadesella. :: SUSANA SAN MARTÍN/
Los viajeros vieron la salida desde Arriondas y luego se subieron al tren fluvial para seguir el descenso y ver la llegada en Ribadesella. :: SUSANA SAN MARTÍN

Los viajeros no dudaron en entonar el 'Asturias, patria querida' para amenizar el trayecto

ALICIA G.-OVIES

El 'Asturias, patria querida' suena entonado por las decenas de personas que viajan en uno de los vagones del tren que hace el trayecto Arriondas-Ribadesella durante el descenso. Por la ventana se puede ver a los piragüistas compitiendo por llegar los primeros a la meta. A pesar del calor, el ambiente de fiesta no falta durante todo el recorrido. Y es que, desde siempre, y a pesar de que ya no se pueda bajar corriendo 'prau' abajo, el tren fluvial se ha convertido en una de las mejores opciones para poder deleitarse con todo el trayecto de la prueba sin tener que seguirlo desde la televisión.

Una fiesta, la del descenso, que como todas, es mejor disfrutar en compañía. Por esa razón, los vagones se llenan de grupos de amigos o de familias. Y un tren en el que este año predominó la gente de Ribadesella. Ese es el caso de las hermanas Martínez, Yasmina, Adela y María Rosa, naturales del concejo asturiano, aunque las dos últimas residen ahora en Ginebra. «Esta es la primera vez que venimos en el tren pero como vienen mis sobrinas Myriam y Sara, con su amiga Giovanna, que es de Suiza, queríamos que lo viesen bien», cuenta Yasmina haciendo referencia a la causa por la que este año han decidió seguir así la carrera. «Aún así el año que viene repetiríamos, la verdad que es muy emocionante», añade. Las tres jóvenes que las acompañan -Myriam Morales, Sara Marín y Giovanna San Angelo- pudieron disfrutar ayer en primera persona del descenso, ya que aprovecharon para hacerlo en canoa. «Nos encanta. Esperamos poder repetir», afirma Morales.

También del concejo son Mariola Llera y Cler García, que viajan acompañadas de sus hijos: Gustavo y Mauro Mori, de 3 y 6 años, y Héctor Rodríguez, de 5. Este último celebró su cumpleaños hace dos días y por ese motivo su madre creyó que esta era una gran forma de celebrarlo. «Como nació en piraguas me pareció la mejor manera», explica García. Los tres pequeños se lo pasan bomba sobre los asientos y no pierden detalle de lo que ocurre en el río sin dejar de mirar por la ventana. «En mi caso es la primera vez y es totalmente recomendable. Los niños se suben en tren y encima pueden ver las piraguas», opina Llera.

También con sus hijos, Pablo y Juan Beramendi, va Beatriz Campomanes: «Decidimos hacerlo en tren por los niños para que pudiesen ver tanto la salida como la llegada». Junto a ella se encuentra Silviana Llera que considera que está muy bien aunque «falta que dejen bajar para poder verlo, cómo se hacía antes».

La que lleva repitiendo viaje desde hace años es María Luz, una riosellana que ahora vive en País Vasco: «Empece a venir con 16 años. Luego estuve una época en la que venía en coche y los últimos años he vuelto a los inicios porque es lo más cómodo. Lo ves todo y cumple el objetivo que tiene: no tener que andar peleándote con tener que buscar sitio para aparcar», afirma. Porqué no hay nada más difícil que intentar encontrar estacionamiento en el día del descenso, ya que normalmente las dos localidades acaban cerrando las carreteras de acceso debido al gran número de gente que acude. «Además, cada vez está mejor organizado. Aunque me da la sensación de que este año hay menos gente», concluye. Pero lo mejor de una buena fiesta es volver a casa con amigos nuevos como Pablo Trueba y Juan Alonso que se hicieron «compañeros de tren» de las mallorquinas Teresa Nicolaus y Alice Mason.

Los que no podían faltar eran los cinco encargados de representar a los reyes asturianos: Don Pelayo (Cangas de Onís), Aurelio (San Martín del Rey Aurelio), Ordoño (Piloña), Mauregato (Parres) y Favila (Ribadesella). Cada uno de ellos parte de su concejo y se reúnen en Arriondas para encabezar el desfile y bajar en el tren fluvial. Además, también están presentes en la entrega de premios.

Aunque con el ambiente festivo es en los últimos metros cuando la emoción se empieza a notar entre los presentes. La gente se asoma a las ventanas y anima a los piragüistas que ese momento van en cabeza y luchan por alejarse del grupo. «Vamos, el último esfuerzo» o «mira como está luchando» son algunas de las frases que se pueden escuchar. Por suerte la hora, aproximada, que dura el trayecto permitió en esta ocasión que todos los que decidieron viajar en el tren pudiesen llegar a Ribasella para ver en directo la quinta victoria consecutiva de Bouzán y Fiuza. Una experiencia que todos aquellos que la prueban no dudan en repetir.