De la ganadería al consumidor

La ganadería de Celestina Rozada, en Porrúa, es una de las integradas en la cooperativa Bioastur. /
La ganadería de Celestina Rozada, en Porrúa, es una de las integradas en la cooperativa Bioastur.

La cooperativa Bioastur, con explotaciones de Llanes, Cabrales y Ribadedeva, ha aumentado un 20% sus ventas en el último año

SHEILA VACA LLANES.

Cada vez más personas se decantan por la ternera ecológica asturiana. Ya sea por el sabor y las cualidades de sus productos, o por respeto hacia el medio ambiente, lo cierto es que este año tanto la demanda como la oferta de alimentos procedentes de la ganadería ecológica han experimentado un crecimiento. En la cooperativa de ternera ecológica Bioastur, en la que se encuentran 22 socios de los concejos de Llanes, Cabrales y Ribadedeva, hablan de un 20% más de ventas que el año pasado. Teniendo en cuenta que su producción depende de los animales que nazcan, ya que suelen sacrificarse antes los machos para dejar que las hembras «sean madres», supone un crecimiento lento, pero significativo.

LAS CIFRAS

socios de Llanes, Ribadedeva y Cabrales forman la cooperativa Bioastur desde el año 2009.

euros el kilo es lo que pueden costar unos filetes ecológicos normales. «Apenas hay diferencia con el coste de otras carnes», dice Rozada.

Solomillo, carne para guisos y picada o chuletas envasadas al vacío de calidad. Son alimentos producidos de forma sostenible y respetuosa con el medio ambiente y el bienestar animal, fomentando la conservación de la diversidad genética al criar animales de razas autóctonas. «Los filetes ecológicos de los normales cuestan unos 13 ó 14 euros el kilo. Es decir, que no hay apenas diferencia de precio de los ecológicos con el resto y la calidad es superior», comentaba el ganadero Eloy Rozada.

Hacer llegar al consumidor una carne sabrosa, totalmente natural y de manera directa, es uno de los principales objetivos de esta cooperativa ganadera, formada por pequeñas explotaciones familiares empeñadas en dar a conocer un producto de calidad diferenciada, producido en sus propias ganaderías. La de Celestina Rozada, en Porrúa, fue la elegida ayer para que la directora general de Desarrollo Rural y Agroalimentación, Tomasa Arce, y el director de Relaciones Multilaterales y Calidad de Productos Agrícolas de la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea, Diego Canga, conocieran de primera mano cómo es esa producción. Ambos estuvieron acompañados por la alcaldesa de Llanes, Dolores Álvarez Campillo, y el teniente de alcalde del concejo, José Herrero.

«La producción ecológica tiene un gran futuro en Europa y en España. Todas las apuestas que se hagan por los ganaderos asturianos, serán ganadoras. Estoy convencido. La Unión Europea va a poner sobre la mesa más dinero para potenciarla porque los consumidores lo piden. La gente quiere comer sano, porque sabe que es mejor para su salud», afirmaba Canga.

Alimentación tradicional

Y es que, estos animales son especiales. Desde su alimentación hasta su comercialización. El alimento de estos xatos está destinado al sacrificio, para que sus carnes opten a ser amparadas por la marca IGP Ternera Asturiana. El amamantamiento es obligatorio, como mínimo, durante los cinco primeros meses de vida del animal. En el proceso de engorde de los animales, la alimentación es la tradicional utilizada en la zona de producción, así como su descanso en la propia ganadería para que ganen en grasa. Son exigencias del Consejo de Producción Agraria Ecológica del Principado de Asturias (COPAE), que garantiza mediante sus inspecciones el cumplimiento de esos estándares.

La nueva directiva de la IGP había planteado variar algunos de los criterios, aunque por el momento, todo sigue igual. «Aún no se ha registrado ninguna solicitud de modificación, así que están como estaban», subraya Arce.