Los alcaldes rechazan el cierre de cuatro cuarteles de la Guardia Civil en la comarca

Imagen del puesto que permanece activo en Posada, en Llanes. /
Imagen del puesto que permanece activo en Posada, en Llanes.

Consideran que se debe aumentar el número de efectivos en los puestos de Arriondas, Carreña, Colombres y Posada

SHEILA VACA LLANES.

Los ayuntamientos afectados desechan la idea de clausurar cuatro cuarteles de la Benemérita en la vertiente oriental asturiana. La Unión de Guardias Civiles (UGC) lanzaba la idea de cerrar los puestos de Carreña, Posada, Arriondas y Colombres, mientras que continuarían operativos los de Llanes, Ribadesella, Panes y Cangas de Onís. Considera que el cierre de estos cuarteles permitiría tener una mayor cantidad de agentes en las calles lo que, a su juicio, se traduciría en un mejor servicio a los ciudadanos. Una propuesta que no ha sido bien acogida por los regidores de los municipios a los que afecta de manera directa.

El alcalde de Ribadedeva, Jesús Bordás, considera «que el cuartel de Colombres no se puede cerrar». El regidor cree que esta posible medida perjudicaría a los vecinos que tengan que hacer alguna gestión en el equipamiento. «Si hay alguna urgencia deberían trasladarse a los otros puntos más cercanos, como Llanes, pudiendo tener la sede en el propio Colombres», destaca. En este sentido, Bordás apuestas por aumentar el número de agentes, para que pueda reforzarse el servicio de patrullas en las calles lo que permita, por tanto, mantener abierto el cuartel como está actualmente. Por lo que sí apuesta el alcalde ribadedense es por reformar el inmueble y mejorar con ello sus condiciones.

En la misma línea de opinión se encuentra el alcalde de Cabrales, Carlos Puente. Y es que, dentro de la criba que estudia la UGC se encuentra el cuartel de Carreña. «Se tiene que mantener ese puesto. Creo que la opción que se puede barajar es la de añadir efectivos», subraya. «Desde el Ayuntamiento apostamos por conservarlo, porque si no tendríamos que acudir a los cuarteles de Panes o Cangas de Onís. El servicio no sería eficaz porque habría mucho territorio para cubrir», añade.

En Parres lo tienen claro. «Estamos en contra totalmente. No es la primera vez que se plantea algo así, pero el cuartel de Arriondas no puede cerrarse», sostiene el teniente de alcalde parragués, Emilio García Longo. Considera que la propuesta «responde a intereses corporativos, pero hay que pensar en los ciudadanos».

Cree García Longo que la idea que aportan los guardias civiles de que el cierre de los puestos permitiría mejorar el servicio de patrulla en las calles, «es una justificación». Por eso, insiste en que «lo que hay que mejorar es el funcionamiento, pero sin prescindir de ningún servicio». «Por ello defendemos que continúe abierto, porque es importante que se mantenga».

Además, el Ayuntamiento de Parres tiene previsto construir un cuartel en los bajos de un edificio en el barrio de La Noceda, en Arriondas. «Estamos con los trámites, registro de propiedades y todo lo necesario para la cesión del inmueble. No es posible dar una fecha porque depende de lo que tarde el papeleo», sostiene García Longo.

Llanes es otro de los concejos que se vería afectado por la propuesta, en concreto sería en la localidad de Posada. «Lo que nos preocupa es que esa posibilidad merme la funcionalidad de los efectivos. No puede deteriorarse ese servicio. Es una cuestión propia de la Guardia Civil, que debe estudiar la atención y el nivel de eficacia. El funcionamiento interno tiene que ser más operativo», mantiene el teniente de alcalde llanisco, José Herrero.

Nuevos métodos

Según indican desde la UGC, la Guardia Civil cuenta con unos 1.900 agentes en Asturias, de los cuales 180 prestan servicio en la comarca oriental. Pero los cuarteles de Carreña, Posada, Arriondas y Colombres no son los únicos que plantea cerrar este colectivo profesional a nivel de Asturias. Según su propuesta, la región pasaría de contar con 68 puestos a únicamente 27.

Pese al cierre de cuarteles, desde la Unión de Guardias Civil se asegura que los servicios que se prestarán a los ciudadanos serán mejores y no sólo por la mayor presencia de agentes en la calle. También explican que se podría incluir en los coches patrulla ordenadores similares a los que ya se utilizan en los casos de atestados o controles de alcoholemia, para que los agentes puedan recoger 'in situ' las denuncias que les trasladan los ciudadanos, en vez de tener que desplazarse estos últimos hasta el cuartel más cercano. Algo que sería de gran ayuda en una zona rural, como es la mayor parte de la comarca oriental.