2.000 kilos de castañas en Arriondas

Más de un millar de personas acudieron a lo largo de la mañana al recinto de Arriondas donde se celebraba el XXIV Certamen de la Castaña. /
Más de un millar de personas acudieron a lo largo de la mañana al recinto de Arriondas donde se celebraba el XXIV Certamen de la Castaña.

Las ventas resultaron fluidas y el fruto del castaño cotizaba a tres euros el kilo, excepto las de la variedad 'Valduna', que se vendían a cuatro

GUILLERMO F. BUERGO

Arriondas, capital del concejo de Parres, acogió en la mañana de ayer los actos centrales del XXIV Certamen de la Castaña y Productos de la Huerta. Al recinto ferial, a cubierto de las inclemencias meteorológicas y ubicado en la pista polideportiva del colegio Río Sella, llegaron 116 expositores de los que 31 ofertaban castañas, cosecha de la huerta y agricultura ecológica; 47 eran vendedores de productos agroalimentarios y 38 expositores de artesanía profesional y popular. Por este espacio desfiló más de un millar de personas y la oferta de castañas superaba con creces los 2.000 kilos. Se vendían a tres euros el kilo, excepto la variedad conocida como 'Valduna', que cotizaba a cuatro. El certamen estaba organizado por el Ayuntamiento de Parres, con una aportación económica de 25.000 euros, de los que 5.000 estaban destinados a premios.

El pregón corrió a cargo de Tomás Álvarez Aja, empresario mexicano de los sectores de informática y telecomunicaciones, que desde hace más de un año apuesta decididamente por el desarrollo turístico de los concejos de Parres y Cangas de Onís. En el acto más entrañable de la jornada se reconocía con el título de paisanos del año al matrimonio formado por Ramón Castaño Toraño y María Josefa Llerandi Longo, residentes de la localidad de Llames de Parres y con 58 años de feliz matrimonio. Durante toda la mañana no dejaron de escucharse las notas de asturianía gracias a la banda de gaitas Sidrón, de Villamayor, y a la Agrupación Folclórica Picos de Europa, de Cangas de Onís, dirigida por el incansable Javier Torroba y que en estos momentos cumple los cinco años de su fundación.

En un día como el de ayer el principal protagonista en Arriondas era la castaña. Y a decir de los expertos, «este año se dieron bien, aunque tardaron mucho en caer del árbol por culpa del calor. El fruto es más pequeño pero de excelente calidad».

El premio a la mejor producción de castañas se lo adjudicaba, por segundo año consecutivo, Hortensia González Guanes, de la localidad de Huexes, que en la feria estaba representada por su hija, Charo Peón. Acudió con 700 kilos y a últimas horas del día había vendido «600». Presentó «65 variedades, recogidas en Huexes y en la localidad sierense de Marcenado». Charo Peón se considera una mujer «campesina al 100%». «Soy ganadera, agricultora y vendo en los mercados», matizó.

En segundo lugar se clasificaba la cosecha aportada por Belén San Martín Meré, de La Roza, que llegó representada por su hija Beatriz Laria con «150 kilos, de 46 variedades». También se llevó el tercer premio en el apartado de la Huerta y llamaban la atención sus «17 variedades de fabes», con especial mención para las de la granja.

El primer premio en el apartado de la Huerta recayó en la cosecha presentada por María Dolores Álvarez Costales, de la localidad maliaya de Candanal. La recolectora ya había ganado en la edición de 2013 y ayer aseguraba que «tengo pasión y muy buena mano para las calabazas, de las que cosecho hasta 30 variedades. Este año gané el concurso del Jardín Botánico de Gijón», explicó. Y en segundo lugar se clasificó María Jesús González García, llegada desde Boal.

En el apartado de Agricultura Ecológica se imponía Juan Carlos Santos Gómez, un avispado rapaz de 32 años, vallisoletano de nacimiento y asentado profesionalmente en la localidad piloñesa de Cereceda. Allí gestiona el hotel El Espantayu, turismo rural con cinco habitaciones, y cultiva una huerta de una hectárea en la que produce «alubias, hortalizas y legumbres». Su última aventura empresarial pasa por haberse convertido en «proveedor del restaurante El Corral del Indianu y de los colegios de Cabrales e Infiesto». De cara al futuro espera «ser un referente de la agricultura ecológica en Asturias. Crecer y dedicarme intensamente a ello», aventuró.

También hubo premios para artesanos y reposteros. En artesanía popular de altos vuelos se reconoció a los parragueses Javier Sierra Palacios y Juan Manuel Sánchez Soto, así como al piloñés Justo Raigoso Cortina. Y entre la artesanía popular se galardonó a Álvaro Marina Pérez, Rosa Braña Piñera e Isabel Suárez San Martín. Los premios a la repostería recayeron en Santiago Martínez Quintana, la Comunidad Terapéutica de Arriondas y María Jesús González.

El enorme mercado tenía vida intensa y propia, porque además de castañas y productos de la huerta se podía comprar embutidos, quesos de nueve variedades, pan, repostería, turrón, miel, licores , borona, maquinaria agrícola y hasta discos de Celestino Rozada.