El desvío del tráfico por el argayo de la N-634 aumenta el trayecto 15 minutos

Uno de los operarios trabajando en la ladera en el momento en el momento de la retirada de uno de los robles. /
Uno de los operarios trabajando en la ladera en el momento en el momento de la retirada de uno de los robles.

Los operarios trabajan en asegurar la ladera donde se produjo el desprendimiento y ya han retirado dos robles que podían caer y alcanzar las vías del tren

SHEILA VACAARRIONDAS

El espectacular argayo del pasado apenas ha cortado un kilómetro de la carretera N-634 que une los concejos de Piloña y Parres, pero la restricción del tráfico ha obligado a reconducir a los vehículos por otras carreteras «mucho más estrechas», dado que se está trabajando en la zona ubicada entre Ozanes y Arobes para hacerla más segura. Eso hace que los viajeros tarden aproximadamente 15 minutos más en llegar a su destino. Así lo indicaba ayer el alcalde parragués, Marcos Gutiérrez Escandón, consciente de que el desvío provisional «es una molestia». «Se trata de una carretera con mucho movimiento. Hay que desviarlos por viales mucho más estrechos que, aunque tienen un buen pavimento, presentan una dificultad», explica. Por otro lado, Alsa ha puesto en marcha un servicio de autobuses lanzadera para asegurar el transporte rodado.

Pese a todo, la principal preocupación tanto del regidor como de los técnicos que trabajan en la zona es la de hacerla segura. Y es que, son muchas las personas que, «sobre todo durante semana», utilizan la nacional para llegar hasta el hospital comarcal -ubicado en Arriondas- para acudir a sus citas médicas. Ahora, tendrán que medir sus viajes con tiempo de antelación suficiente si quieren llegar en hora. Además, para desahogar la circulación en el desvío marcado por seguridad, Gutiérrez Escandón anima a que aquellas personas que quieran dirigirse a la zona central «intenten ir por la autovía». «En todo caso, vale más que la apertura se retrase un poco mientras haya ciertas garantías, añadía el primer edil de Parres.

En la mañana de ayer se desplazaron hasta la zona afectada, el punto kilométrico 347 del vial, varios expertos en ingeniería civil y geotecnia del Ministerio de Fomento. En lo que se trabaja en estos momentos es en retirar el material inestable de la ladera para evitar nuevos desprendimientos. De hecho, durante la mañana los operarios retiraron dos contundentes robles que corrían peligro de caer a la carretera. Llevó su tiempo hacerlo de una forma segura, ya que fue necesario esperar que pasase el tren porque cabía la posibilidad de que alguno de los troncos, al precipitarse por la ladera, llegase hasta las inmediaciones de la vía causando con ello ciertos desperfectos.

Los próximos días continuarán trabajando unos doce operarios, además de una pala y dos camiones que se encargan de recoger el material suelto e inestable. «Parte de ese material se deja amontonado en la carretera para que en el caso de que se desprendan más piedras, haga de colchón y no salte hasta las vías del tren», manifestaba el jefe de Demarcación de Carreteras, César Fernández Nespral.

Llevará lo suyo que la N-634 vuelva a la normalidad. El equipo que trabaja en ella está haciendo un estudio ambicioso para conocer el componente de la ladera y poder actuar. Y es que, «los desmontes de roca son de roturas súbitas, mucho más voluminosos y con consecuencias mayores», añadía el ingeniero de Carreteras.

«Tiene solución»

En las próximas jornadas se utilizará un sistema de agua a presión «con 500 y 1.000 litros por metro cuadrado» para sanear la zona, indicaba Gabino de Lorenzo, aunque todavía no hay fecha fija «puesto que aún hay que contratar a la empresa y demás». Para el delegado del Gobierno este argayo es el efecto «más grave del temporal» en Asturias. «Grave entre comillas porque tiene solución, pero no es una menudancia porque se va a tardar en reparar. Los ingenieros tendrán que trabajar en ver qué hay detrás para que no se produzcan más daños», sumaba.

Lo cierto es que hace varios años que no se daba un argayo «tan importante como este. Se había estabilizado un poco la ladera y se había mejorado la situación. Quizá algún hecho puntual de alguna piedra que cae, como sucedió la semana pasada, pero de este volumen, nada», remachaba el alcalde de Parres.