La vida después del argayo de Parres

Varios viajeros durante el transbordo de ayer por la mañana en Soto de Dueñas, en la ruta que cubre Cangas de Onís-Oviedo. /
Varios viajeros durante el transbordo de ayer por la mañana en Soto de Dueñas, en la ruta que cubre Cangas de Onís-Oviedo.

Conductores y viajeros de transporte público pierden hasta 15 minutos por los desvíos

ANDREA INGUANZOARRIONDAS

El saneamiento de la zona del argayo que caía el pasado sábado en la carretera nacional 634, en el concejo de Parres, no avanzan demasiado y eso preocupa a los vecinos y habituales del tramo, que no se terminan de adaptar a los desvíos. Hace un par de días el tráfico se reajustó, tomándose la decisión de habilitar un recorrido para cada dirección. Es decir, los vehículos que circulan desde Infiesto en dirección a Ribadesella deben desviarse hacia la localidad de Llames de Parres y, por el contrario, los vehículos que viajen en dirección a Oviedo, en Arriondas deben tomar la salida hacia Cuadroveña. Entre los lugareños, Fernando Gutiérrez celebra el sentido único pero «con mucho más control y una mejor señalización». Alerta este cangués de que los vehículos pesados «no tienen indicaciones concretas para evitar entrar por esta zona». Por eso pide que «tanto en Lieres como en Llovio se coloquen prohibiciones para grandes camiones», para evitar así episodios como el que sufría un camionero polaco hace escasos días.

El tiempo añadido del trayecto con estos desvíos también preocupa, ya que se trata de carreteras muy estrechas donde hay que extremar la precaución y, por lo tanto, circular más lento. Hasta 15 minutos se pueden ir al utilizar estas variantes y eso lo notan, sobre todo, los trabajadores. Dani Canga tiene su empleo en Sevares y ayer se atrevía a atravesar por primera vez Llames de Parres con una plataforma para el transporte de vehículos. «No hay otra manera de desviar el tráfico, pero es difícil transitar porque las carreteras son muy estrechas».

Los servicios de ambulancias y autobuses también se están viendo especialmente afectados. En el caso del transporte de viajeros, la empresa Alsa ha habilitado un transbordo en microbús entre Arriondas y Soto de Dueñas, que realiza el mismo conductor que posteriormente aparca ese vehículo y coge el mayor para llegar hasta Oviedo. Los viajeros no se quejan demasiado, aún. «Al menos el servicios y los horarios se mantienen, aunque con un poco de retraso», comentaban. Aunque niegan incidencias llamativas, desde el área sanitaria VI los vehículos de asistencia también se han tenido que adaptar a los desvíos. Por el momento no se han registrado grandes retrasos.

En Cangas de Onís, por su parte, el miedo está en perder visitantes los domingos de mercado. Así lo reflejaba ayer Pablo Cueto, repartidor de pan, contando que sobre todo la hostelería canguesa «tiene miedo a perder a toda la gente que cada domingo se acerca desde Oviedo y Gijón, que con el corte de la nacional y los desvíos seguro que dejarán de venir».

Filtraciones de agua

Mientras, en la zona del derrumbamiento, la pequeña pala excavadora seguía suspendida un día más en el aire para tratar de limpiar por completo el material descompuesto de la ladera. El trabajo se torna largo, porque cuando más se pica más cae. La acumulación de barro y tierra en la carretera está siendo tal, que ayer otra pala y un camión retiraban el material para depositarlo en un espacio cercano para ir dejando libre la vía.

Los operarios presentes durante la mañana de ayer confirmaban la intención de abrir, lo antes posible, al menos un carril para poder dar paso al tráfico, pero es muy pronto para hablar de plazos. Mientras tanto, pequeñas filtraciones de agua pueden apreciarse a simple vista en la ladera afectada y, además, el tráfico ferroviario se está viendo ligeramente afectado ante el riesgo de la caída de una piedra sobre el tren. A todo este panorama, una semana después del fatal incidente, se suma la aparición de nuevo de la lluvia.