Los trabajos para reforzar la ladera de Parres se amplían al horario nocturno

Uno de los operarios, descendiendo ayer de la ladera de Parres, donde ya se están colocando los bulones de la malla de cable. /
Uno de los operarios, descendiendo ayer de la ladera de Parres, donde ya se están colocando los bulones de la malla de cable.

Los operarios estiman que se tardara un mes en terminar de colocar la malla bulonada pese a alargar las jornadas laborales en la N-634

SHEILA VACALlanes

Intensivas. Así están siendo las jornadas de trabajo para reforzar la ladera de Parres donde hace casi un mes -se cumple el sábado- se produjo el espectacular argayo que mantiene aún cortada al tráfico la carretera N-634. Además de no escatimar en materiales para proteger el inestable talud ubicado entre las localidades de Arobes y Soto de Dueñas, desde la dirección de la obra han decidido ampliar el horario. Si los operarios trabajaban durante estos días desde primeras horas de la mañana, hasta aproximadamente las siete de la tarde, cuando comienza anochecer, desde mañana la jornada laboral continuará también en horario nocturno.

La Delegación del Gobierno en Asturias espera que la carretera pueda reabrir al tráfico el próximo mes de julio, tras cuatro meses de trabajos y una inversión estimada de 4 millones de euros. Parece ser que se quiere cumplir el plazo, priorizando la seguridad. Lo primero de todo fue sanear la ladera para retirar todo el material sobrante y conocer de qué estaba compuesta para poder actuar en ella. Tras ello se colocó un malla de triple torsión que recubre de arriba a abajo el talud. Una vez fijada esta medida de contención se ha puesto sobre la misma otra malla de cable mucho más fuerte, formada por una especie de nidos de abeja. Se consigue así que, en el caso de que parte de la arenisca que conforma el talud se desprenda, se encuentre con el primer filtro que sería la malla más fina y después con otro más consistente que sería la cableada y anclada por bulones.

En la mañana de ayer podía verse como los operarios pintaban con spray rosa fosforito una serie de marcas en la pared rocosa. Son las indicaciones que se seguirán para perforar la ladera y colocar en esos orificios los bulones. Por la tarde comenzaron a ponerse los primeros, aunque en total se usarán 130 bulones (barras metálicas) de 10 y 16 metros de largo, hasta una altura de 35 metros. Se trata de un proceso largo y laborioso porque cada una de esas piezas tienen que rellenarse para asegurar su consistencia. Desde el equipo de la obra estiman que tardarán un mes en consolidar esta malla bulonada, incluso trabajando por las noches.

La segunda parte de la operación consistirá en la construcción de «un falso túnel de 70 metros con forma de galería antidesprendimientos». Una de las características de esta estructura es que todo el techo tendrá lo que se llama 'relleno montera', compuesto de arenisca y grava, que en caso de que se desprenda alguna roca del talud quedará atrapada, impidiendo que pueda caer sobre la vecina vía del ferrocarril. Además, el muro del falso túnel que dará hacia la vía tendrá ventanas para que entre la luz en la carretera.

Siguiendo con su objetivo de que la circulación por la N-634 sea segura en el porcentaje más alto posible, los técnicos volverán a colocar una nueva pantalla de contención como la que había antes de producirse el derrumbe, que con la fuerza y el arrastre del terreno quedó completamente destrozada y doblada como si fuese un cigarrillo.

Lo cierto es que al argayo de Parres, conocido como 'el argayón' fue muy llamativo. «Un desprendimiento súbito con más de 2.000 toneladas de rocas, piedras, arena, tierra y árboles», según indicó el delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo durante la reunión técnica celebrada en Oviedo hace un par de semanas.