El 'argayón' de Arobes ya es historia

Un operario retira uno de los semáforos provisonales que han regulado el tráfico en la N-634 en Arobes para abrir los dos carriles a la circulación./
Un operario retira uno de los semáforos provisonales que han regulado el tráfico en la N-634 en Arobes para abrir los dos carriles a la circulación.

Ha quedado restablecido el tráfico en los dos carriles del tramo afectado de la nacional 634. Los conductores celebran que el final de las obras de reparación de la zona se haya adelantado a la temporada estival

ANDREA INGUANZOLlanes

Cuatro meses y medio después, el 'argayón' de Arobes es historia. Ayer quedaba restablecido el tráfico con normalidad en este tramo de la carretera nacional 634, abriéndose los dos carriles de tránsito minutos antes de la una de la tarde. Se han retirado los semáforos y no queda ya rastro de unas obras que se han ejecutado a contrarreloj y que no se concluían de manera definitiva hasta la mañana de ayer. Este tajo, que el pasado 7 de febrero quedó sepultado por un desprendimiento de 2.000 toneladas de tierra y materiales rocosos, se pone en funcionamiento con plena seguridad para los vehículos tras una intervención que, en un primer momento, se creía que podría alargarse «algunas semanas» y que finalmente ha durado bastante más. La intervención lo merecía.

El punto kilométrico 347 de la N-634 quedaba cortado al tráfico desde la noche del 7 de febrero y, desde entonces, el tránsito se había recuperado únicamente mediante un carril, regulado a través de semáforos. Inicialmente se optó por desviar a los vehículos por rutas alternativas, que obligaban a circular a través de pequeñas vías, lo que rápidamente se convirtió en un impedimento.

El gran volumen de tránsito de esta carretera, utilizada en gran medida por vehículos comerciales y de reparto, y la presencia de autobuses y ambulancias fueron el detonante para que se trabajase a gran ritmo. El pasado 1 de abril se abría el primero de los carriles, a expensas de realizar la actuación más importante, la construcción de un falso túnel que salvase definitivamente el peligro de desprendimientos en este punto de la nacional, un tramo que discurre además en paralelo a las vías del tren.

Han sido casi cinco meses de trabajo y, para los conductores, ayer se recuperaba la normalidad. Esteban Llera es repartidor y circula por esta carretera «asiduamente». «Hay muchos días en los que te cansabas, sobre todo cuando había que coger los desvíos y circular por esas carreteras tan estrechas, pero ahora te paras a pensar y es mucho mejor que, aunque los trabajos se hiciesen largos, se hubiera trabajado con seguridad y para ofrecer las mejores garantías a los conductores», valora. De hecho, el conductor apunta a que «debajo de aquel argayo de febrero pudo haber quedado algún coche atrapado, así que es mucho mejor que nos garanticen que eso no se va a volver a repetir».

Por su parte, los turistas también celebraban haberse encontrado ayer con la carretera abierta. La familia Vázquez, procedente de Valladolid, afirmaba que era un lujo «no habernos encontrado con la carretera cortada, porque eso no te lo avisan las guías ni los navegadores y un corte así te retrasa los planes de la jornada». Pedro, el padre, aseguraba que para él «siempre es más gratificante circular por carreteras nacionales, porque conoces más lugares y vas más tranquilo que por las autovías». La expectación mediática que levantaba ayer la apertura del tramo entre Arobes y Ozanes, en el concejo de Parres, llamó la atención de esta familia que, aún desconociendo en profundidad el problema inicial, celebró el hecho de que «se haya trabajado rápido para tenerlo abierto de cara a la temporada de verano».

Por su parte otra conductora, Covadonga Díaz, lanzaba al aire una posibilidad existente. «No hay garantías de que un desprendimiento igual no se repita unos metros más adelante y no sabemos si habrá que esperar hasta entonces para que hagan otro falso túnel y, mientras tanto, corramos peligro todos los que tenemos que pasar por aquí muy a menudo», advirtió.

Proceso

Las obras de estabilización de la ladera se adjudicaron por la vía de urgencia a la empresa Dragados y han tenido un coste para las arcas públicas de 3.829.922 euros. En un primer momento se acometieron tareas de urgencia para sanear y estabilizar el talud afectado por el argayo. Además la actuación incluía la colocación de una malla de triple torsión y otra de red de cable sujetada con 200 bulones y, finalmente, la construcción del falso túnel de cerca de 60 metros de longitud tiene en su parte superior lo que se conoce como 'techo de mortera', un compuesto de arenisca y grava que, en caso de que en el futuro se desprenda alguna roca del talud, quedará atrapada en él y no caerá ni a la carretera ni a las vías del tren de Feve.

La Delegación del Gobierno indicaba esta semana que «con los trabajos realizados, que han sido de alta complejidad por las características del terreno, ha quedado protegida la carretera en esta zona de posibles desprendimientos». A pesar de que el seguimiento por parte del titular del organismo, Gabino de Lorenzo, fue pleno durante los trabajos, ayer no acudió a la apertura del tramo. Se desconoce, por tanto, si Carreteras estará dispuesta a ejecutar mejoras en los viales y los pueblos que soportaron un gran peso de circulación durante los desvíos necesarios para el desarrollo de las obras, tal y como pide el Ayuntamiento. Según explicaban hace algunas semanas, quedaron desgastados, ya que se trata de «unas calzadas que no se construyeron para aguantar ese volumen de tráfico».