Nueva de Llanes honra a la Virgen de la Blanca

Un buzo sostiene a la Santina tras recuperarla del lago Enol. /
Un buzo sostiene a la Santina tras recuperarla del lago Enol.

El Santuario de la Cueva en Infiesto y Lastres disfrutaron de una jornada de devoción y diversión

PELAYO ARIAS

Un año más la comarca del Oriente se vistió de asturiania y se echó a las calles para celebrar una jornada repleta de festejos en el día grande de la región.

En Nueva de Llanes, bajo un sol de justicia, la Virgen de la Blanca salía en procesión tras la misa solemne que inauguraba la jornada y a la que el coro Voces Graves de Gijón puso banda sonora. La localidad se engalanó para la ocasión, y más de 200 mujeres, de todas las edades, se vistieron de llanisca y acompañaron a la Virgen al ritmo de sus panderetas. Los 3 ramos abrían una comitiva que recorrió las arterias principales bajo la atenta mirada de más de un millar de vecinos y curiosos, que no querían perder detalle del paso de la Blanca. Tras ella, las mantillas, una multitud de fieles y los simpatizantes de la Virgen, que celebrara su gran día, acompañados por la música de la banda de gaites Ribeseya. Ya por la tarde tuvo lugar la tradicional muestra de folclore asturiano, y la popular verbena. La gran chocolatada puso punto y final a un día repleto de diversión y alegría.

Mientras tanto en Infiesto, el santuario de La Cueva celebraba una misa en honor a su Virgen, con la música de la Bandina de Lieres, y que continuaba con una romería en el entorno del templo. La multitud pudo además disfrutar de una sesión vermú, y ya entrada la tarde tuvo lugar el bollu de la Asociación de Jubilados y Pensionistas Virgen de la Cueva, que celebraba su día del socio.

Lastres se convirtió en otro de los puntos neurálgicos de las celebraciones del Oriente. La villa honraba a la Virgen del Buen Suceso. Una misa acompañada por las voces del coro llastrín San Roque iniciaba las actividades, seguida por una animada procesión hasta la capilla del Buen Suceso al ritmo de la banda de música El Felechu. Sobre Pedro González Roza recaía este año el honor de Mareante Mayor. Las celebraciones se alargaron hasta la noche, con comida, sidra y baile.

En el día de Covadonga no podían faltar los actos con la Santina como protagonista. Quizá uno de los más llamativos fuera el de verla emerger del lago Enol como cada 8 de septiembre desde hace más de 40 años. Los buzos de la Federación de Actividades Subacuáticas del Principado fueron los encargados de recoger la imagen, que descansa a más de 4 metros de profundidad, y llevarla hasta la misa de campaña celebrada en su honor. Después tocó sumergirla en el agua de nuevo, dónde descansará hasta el año que viene. Unas 300 personas se acercaron para disfrutar de esta original tradición.

 

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