La Salud abarrota Carreña

Las andas de la Virgen siguieron el ritmo de las panderetas de las llaniscas y cabraliegas. /
Las andas de la Virgen siguieron el ritmo de las panderetas de las llaniscas y cabraliegas.

Cerca de 200 aldeanas acompañaron las andas de la imagen en su recorrido por las calles en el día grande de las fiestas en honor a la Virgen

PELAYO ARIAS

Este fin de semana Carreña de Cabrales se engalanaba con motivo de las Fiestas de la Virgen de la Salud. Los actos comenzaban la noche del sábado, con la tradicional y vistosa salida del Panorama, que este año tomó la forma de un búho gigantesco. El Panorama es una tradición con más de 100 años de historia, exclusiva de los artesanos cabraliegos, que tenía en su momento el propósito de iluminar a las aldeanas que en la víspera ofrecían el ramu a la Virgen. En la actualidad sigue recordándose la tradición, pero el Panorama en sí toma formas mucho más artísticas. La imagen, de madera y tela de seda, acaba siendo quemada bajo la luz y el color de los fuegos artificiales que iluminan la víspera del gran día de los festejos.

La jornada de ayer incluía las actividades más solemnes, que comenzaron con el ofrecimiento del colorido ramu a la Virgen de la Salud por parte de las mozas de la localidad a la puesta de su ermita. Allí las esperaban ya el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, invitado de honor a la celebración. Junto a él los párrocos Pedro Fernández, de Cabrales y Manuel García Velasco, de Infiesto, y cientos de curiosos, vecinos y visitantes. Las mujeres y niñas, todas ellas vestidas de llaniscas, hicieron sonar sus panderetas y entonaron sus cánticos en honor a la Virgen. A continuación se formó una multitudinaria procesión que recorrió las principales calles de Carreña. Abría la marcha la banda de gaitas Picos de Europa, con Hector Braga a la cabeza, seguida de cerca por el ramu infantil y por las cerca de 200 aldeanas que junto a sus panderetas acompañaron las andas de la Virgen. La imagen necesitó de la fuerza de hasta 10 vecinos para completar el recorrido de un kilometro que de forma circular que finalizó bajo la carpa de la explanada en frente del Ayuntamiento, donde tuvo lugar la misa solemne en honor a la Virgen, a la que puso voz el Coro de Ribadedeva, bajo la batuta de su directora Asun Gutiérrez Gamo.

El día grande de las festividades continuaba con una sesión vermú, y por la tarde con una serie de juegos rurales que incluyeron corte de troncos y carrera de lecheras entre otros. Ya por la noche tuvo lugar la segunda gran verbena, amenizada esta vez por las orquestas K-Libre y Cuarta Calle. Llegada la medianoche se soltó el toro de fuego, dónde ni el toro fue tan bravo ni el fuego tan ardiente. El día del Calderu, que se celebra hoy mismo, pondrá punto y final a los festejos hasta la edición del año que viene.

 

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