Cangas de Onís y Parres intensificarán los controles en los chiringuitos del río Sella

Los palistas que disfrutan durante todo el verano del descenso del Sella hacen paradas a lo largo del recorrido en los lugares donde se instalan chiringuitos ilegales. /
Los palistas que disfrutan durante todo el verano del descenso del Sella hacen paradas a lo largo del recorrido en los lugares donde se instalan chiringuitos ilegales.

Los alcaldes, que ya levantaron algunos este verano, destacan que es un tema «preocupante» que hay que atajar

SHEILA VACA

La presencia de chiringuitos que carecen de licencias y autorizaciones en las orillas del río Sella preocupa «y mucho» a los alcaldes de Cangas de Onís, Parres y Ribadesella, los tres ayuntamientos implicados. Consideran que la proliferación de este tipo de negocios da una mala imagen del entorno en verano, la época de mayor afluencia turística con diferencia. Incrementar el número de controles y abrir expedientes sancionadores a quienes los gestiones son algunas de las actuaciones propuestas por los regidores para acabar con los chiringuitos ilegales, que son el mayor enemigo de las empresas de turismo activo en estos momentos.

El pasado agosto Cangas de Onís procedió al levantamiento de estos establecimientos tras las quejas por competencia desleal que propietarios de los negocios con la documentación en regla habían presentado. Con anterioridad ya se les había notificado la necesidad de cese de actividad y de clausura de las instalaciones. Pero pese a que un día pueden llevarse el susto, «con el tiempo vuelven a colocarse otra vez». El alcalde cangués, José Manuel González, afirma que se trata de un tema que hay que solucionar, pero es «complicado». «La otra vez que fuimos hasta la zona, junto con la Guardia Civil, Policía Local y el concejal de Obras, no sirvió de mucho porque volvieron. La única forma de 'hacerles daño' es requisándoles la mercancía, las bebidas y los equipos de sonido que llevan», explica.

En aquella ocasión también se interpusieron multas pero, en la mayoría de los casos, los dueños de los negocios son de nacionalidad rumana y, por eso, muchas de las sanciones acaban cayendo en saco roto. «Lo único que podemos hacer es intensificar los controles de cara a la próxima temporada estival, porque somos conscientes de que daña la imagen y eso es lo que no queremos permitir», indica González. Además, el alcalde de Cangas de Onís hace hincapié en que «no podemos estar yendo todos los días a vigilar la zona, no tenemos personal para ello».

Lo que sí tiene pensado plantear el Consistorio cangués para regular de alguna manera la situación de los chiringuitos en las márgenes del Sella es que la Confederación Hidrográfica del Cantábrico expida unas licencias propias, para que solo los autorizados por este organismo puedan continuar con sus negocios junto al cauce. Por el contrario, quien no tenga ese permiso será multado o sancionado, debiendo retirar de la zona el chiringuito. Pero esa será una posible medida a adoptar el próximo año.

El Ayuntamiento de Parres, liderado por el socialista Emilio García Longo, también ve en los chiringuitos ilegales del río más famoso de Asturias «una actividad muy preocupante». Haciendo fuerza junto con Cangas de Onís procedieron a levantar este verano los establecimientos que no estuviesen en regla, a los que se les abrió un expediente sancionador «que se encuentra en tramitación» y se les incautaron los víveres y demás materiales. Cerca de diez fueron los que se encontraban solo en terrenos parragueses «y todos ellos ilegales», destaca García Longo. «Lo que está haciendo la Policía es un seguimiento continuado. De forma periódica se realizan controles y estamos siempre en contacto con Cangas porque no queremos quitarlos de Parres y que de repente se pongan en el concejo de al lado, que no se muevan de un sitio a otro porque es una actividad ilegal muy preocupante», advierte el alcalde parragués.

Y es que recuerda que la presencia de este tipo de negocios sin licencias ni permisos no solo atenta contra la imagen del río sino que «puede traer consigo un problema de salud pública». «Imagínate que uno de esos establecimientos despacha bocatas sin haber pasado ningún control sanitario. Puede ser muy grave», suma García Longo. Además subrayó que en Parres solo hay un puesto que tiene permiso de venta ambulante «y eso significa que llegas, vendes y te vas, sin instalar ningún soporte».

Colaboración

Los alcaldes entienden las quejas de los empresarios de turismo activo que piden una regularización. «Es una vergüenza, no respetan el medio natural, la música es insoportable por su volumen y muchos de nuestros clientes se quejan», manifestaron algunos el pasado viernes en Ribadesella, durante la jornada técnica organizada por el Ayuntamiento para conmemorar el Día Mundial del Turismo.

Aunque ninguno de estos puestos están instalados en terrenos de Ribadesella la alcaldesa, Charo Fernández Román, explicó que «aunque nosotros no estemos directamente implicados, sí podemos actuar como catalizadores de la propuesta para hacerla efectiva. Será bueno para todos, para los empresarios y para los ribereños del Sella».