El descenso del Sella se desborda

Una jornada estival de gran afluencia en el descenso del Sella en canoa. /
Una jornada estival de gran afluencia en el descenso del Sella en canoa.

Continúa siendo la actividad estrella del verano, aunque se empaña con la presencia de negocios ilegales y la sobrecarga de canoas ciertos días

SHEILA VACA

El de 2015 ha sido un verano excepcional. Lo ha demostrado la elevada ocupación hotelera, las calles llenas de gente y el crecimiento del gasto medio por persona. Pero si por algo se caracteriza la comarca oriental asturiana es por contar con un amplísimo abanico de actividades enmarcadas dentro del denominado turismo activo, que se ha llevado la palma. Las empresas del sector celebran los buenos resultados de la temporada estival, donde ha influido «y mucho» el buen tiempo que ha iluminado el Principado. Porque este es un sector «en alza», que se está dando a conocer cada vez más y al que le queda mucho futuro por delante. Por el momento, la actividad estrella sigue siendo el descenso del Sella en canoa, el cual se puede disfrutar en solitario, en pareja, en familia o con los amigos, incluso es el protagonista de alguna que otra despedida de soltero.

Son muchas las personas que cada año se animan a coger los remos y surcar el cauce con alguna de las múltiples empresas que lo ofertan. Pero pese a que el fin último es que los participantes lo pasen bien, no todo es de color de rosa. Algunos clientes consideran que hay jornadas en las que el Sella se encuentra sobrecargado de piraguas y que, con ello, se vuelve menos seguro a la hora de navegar. En la peor cara del descenso entran en juego también los chiringuitos ilegales que se sitúan en las dos márgenes del río y contra los que 'luchan' prácticamente a diario los empresarios de turismo activo «porque dan mala imagen y perjudican el entorno».

Para Ricardo Soto, de la Escuela Asturiana de Piragüismo «julio y agosto han sido verdaderamente buenos». «En septiembre bajó un poco la cosa porque el tiempo tampoco era tan agradable, pero el balance general es muy positivo». No obstante destaca que este año ha estado marcado por la escasez de agua del Sella un problema, dice, «imposible de solucionar», pues solo depende del propio medio natural.

Pese a todas estas circunstancias, afirma que el turismo activo en la comarca y, por ende, en la región, «tiene muy buena salud porque la demanda es creciente». Entiende que hay actividades consolidadas y otras que «aún tienen que explotar». «Lo bueno es que la diversidad que tiene Asturias y sus atractivos permiten que no todas las actividades se centren en el verano, sino que muchas se pueden practicar en el resto de meses del año. Hay que romper esta timidez», advierte Soto.

Altavoces y barras

«Ha sido el mejor verano de todos los años que llevamos como empresa». Así valora la temporada estival Manuel Villarroel, propietario de Cangas Aventura. Pese a todo, cambiaría una cosa: los chiringuitos sin permisos. «Están por todos lados, tienen altavoces enormes con la música altísima que te aturde y, lo peor de todo, es que lo dejan todo hecho un asco. No recogen la basura y cuando montan y desmontan los puestos, suelen quedar restos de barras y demás material que utilizan. Es una vergüenza», critica. Afirma que las empresas no pueden hacer más que informar a los respectivos ayuntamientos para que «hagan presión» y acaben con este quebradero de cabeza que «cada vez va a más». «Si fuéramos nosotros los que lo dejamos así, seguro que nos crujían. Son necesarias medidas más contundentes», destaca Villarroel.

Sí re conoce este empresario que hay jornadas, «sobre todo los sábados», que el río Sella se convierte en un auténtico hervidero de embarcaciones, más aún cuando el sol se impone. «No estaría de más limitar, pero es una cuestión verdaderamente complicada. También hay que ser conscientes de que esto es como ir a una playa, sabes que en un día soleado va a haber gente», suma.

En Cangas Aventura, el número de participantes en otras actividades que no sean el descenso «se mantiene», aunque asegura que cada vez hay más interés. «Hay gente que es fija todos los años y luego también hay personas que además de venir a visitar los Lagos y Covadonga, vienen a hacer deporte. El turismo activo se está afianzando», subraya.

Permisos

Alberto García, de la empresa Jaire, cree que el problema de los chiringuitos del Sella se solucionaría de forma fácil. «Que pongan tres negocios en tres puntos del río, donde quieran, y que salgan a licitación para que alguien los gestione. Lo que no se puede permitir es tener catorce chiringos tirados. Que haya gente legal con permisos es lo correcto», comenta.

En su empresa, ha sido también una buena campaña veraniega, «similar al año pasado con números prácticamente iguales porque es casi imposible subir», dice. Miles de personas han cogido sus canoas para descender el Sella este año y, con todo esto, Alberto García no cree que el río esté saturado. «Esto es como en los hoteles, antes había pocos y ahora se han multiplicado», reconoce este empresario que tiene la plantilla más grande de trabajadores del sector del turismo activo, con medio centenar trabajadores.

Las cosas han ido también bien en Asturaventura. Jaime Fabián habla de que «ha habido 1.000 personas más que en el verano de 2014». Unos datos que indican que «el turismo activo sí tiene futuro, todo indica que va a mejor porque hay muchas actividades que ofrecer y mucha gente dispuesta a realizarlas», comenta.