El esperado Museo del Sella emergerá gracias a la inversión privada

El propietario de la Casa de la Barca, en Ribadesella, quiere que sea un centro asociado a actividades en la mar. /
El propietario de la Casa de la Barca, en Ribadesella, quiere que sea un centro asociado a actividades en la mar.

Un empresario cederá y rehabilitará un inmueble en Coviella y los Amigos de Dionisio aportarán los fondos y gestionarán este espacio

JUAN GARCÍA

El Museo del Sella, el centro cultural que pretende divulgar la historia de la Fiesta de las Piraguas y por ende, de este deporte, está cada vez más cerca. La Asociación Amigos de Dionisio de la Huerta y el empresario que les está animando a levantar el museo en una de sus propiedades llevan alrededor de dos años trabajando sobre la idea. La oferta que Ricardo Soto Zaragoza, el promotor, le hizo a Alberto Estrada, vicepresidente de la asociación, es firme y a día de hoy se mantiene invariable. El primero está dispuesto no solo a ceder el edificio sino también a rehabilitarlo para albergar en él todo el legado histórico de Dionisio de la Huerta, en manos del segundo. La antigua cuadra de la Finca Fundición de Coviella es el lugar elegido.

El inmueble se encuentra ubicado en la parcela de la Escuela Asturiana de Piragüismo, en El Portazgo de Cangas de Onís, a escasos metros de Arriondas. Urbanísticamente hablando, está dentro del núcleo rural de Coviella y solo presenta un inconveniente. Dada su proximidad a la carretera N-625 (está situada a unos quince metros del vial), cualquier actuación en el inmueble requiere de la autorización de la Demarcación de Carreteras del Estado en Asturias. «Así que si la asociación consigue la autorización correspondiente, desde la Escuela Asturiana de Piragüismo nos encargaremos de ejecutar la obra», añadió Soto. El proyecto museístico y la gestión futura del centro correría a cargo de la Asociación Amigos de Dionisio.

Ricardo Soto Zaragoza, 'Calo', también es Amigo de Dioniso y como tal conoce los fondos donados al colectivo por sus familiares. Un material que requiere de una clasificación y catalogación previa antes de pensar en su exhibición. También cree que esta iniciativa solo es el punto de partida de lo que en verdad debería de ser el Museo del Sella. «Este debe ser algo más ambicioso y debe complementarse con otra ubicación mucho mas grande en la que poder albergar todo tipo de embarcaciones históricas ganadoras del Sella. Nosotros solo tenemos espacio para el legado de Dionisio», explicó. El edificio tiene unos 120 metros de superficie útil que, dadas sus dimensiones volumétricas, podrían distribuirse en tres plantas.

Según Calo, el Museo del Sella es a día de hoy una «necesidad apremiante» y no solo por la envergadura que ha adquirido el Descenso Internacional en los últimos años sino también por la pujante actividad socioeconómica que ha generado a su alrededor a través de la actividad del turismo náutico fluvial. «El museo será un atractivo mas que añadir a esta comarca», añadió. En ese sentido, también destacó el «buen criterio» del Ayuntamiento de Ribadesella a la hora de ordenar la zona de desembarco existente en los Campos de Oba. Solo espera que, antes de redactar cualquier proyecto, «consulte con las empresas para conocer cuales son las necesidades reales para esa zona». Calo defiende un plan integral para los Campos de Oba que incluya la mejora de las condiciones de acampada allí prevista cada mes de agosto con motivo del Descenso Internacional del Sella.

Edificio de 1.800

Otro proyecto que Soto tiene en mente desde hace años es recuperar la Casa de la Barca de Ribadesella para usos turísticos. Se trata de un pequeño e histórico inmueble que se encuentra situado en el inicio del Paseo de la Grúa, justo en frente de la rampa la barca. Una construcción que, según sus datos, data del año 1.800 y que sin embargo no aparece recogida en la documentación ni cartografía del Plan General de Ordenación del concejo de Ribadesella. Un olvido que este empresario turístico confía en remediar a través de una alegación que ha presentado al plan. Cree que puede deberse a un error, «un fallo técnico propiciado quizás por estar oculto por encima por un enorme matorral». El edificio es de su propiedad desde hace años y debido a sus reducidas dimensiones piensa dedicarlo a un «centro asociado a actividades en la mar». Desde actividades subacuáticas, hasta deportes playeros u observación de cetáceos. «Esperemos que pronto finalice y no se demore mucho más el periodo de resolución de alegaciones, se aprueba el plan y algún día podamos hacer algo en este histórico lugar del puerto de Ribadesella».