El alcalde de Parres viajará a Madrid para reclamar el arreglo del puente de Arriondas

El alcalde de Parres viajará a Madrid para solicitar al Ministerio de Fomento la mejora del puente que da acceso a Arriondas. /
El alcalde de Parres viajará a Madrid para solicitar al Ministerio de Fomento la mejora del puente que da acceso a Arriondas.

García Longo explica que las posibilidades de que se atiendan las necesidades desde la Delegación del Gobierno «están agotadas»

ANDREA INGUANZO

El Ayuntamiento de Parres ha decidido dar un paso más en su lucha para conseguir mejorar el puente de acceso a Arriondas, que desde hace unos años lleva el nombre de Emilio Llamedo Olivera. Después de haber planteado en numerosas ocasiones la necesidad ante la Delegación del Gobierno en Asturias, el alcalde parragués está decidido a retomar el asunto directamente con el Ministerio de Fomento.

El detonante de este impulso por parte del regidor, Emilio García Longo, han sido las obras ejecutadas la pasada semana en esta infraestructura, concretamente para la mejora de la barandilla de esta mítica estructura que además sirve como punto de salida del Descenso Internacional del Sella, la prueba deportiva más importante de cuantas se celebra en la comarca oriental y declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional. «Vemos positiva cualquier mejora aunque, en este caso, no se nos llegó ni siquiera a notificar», subraya el primer edil. Estos trabajos «no colman las aspiraciones que tenemos desde el Ayuntamiento para la rehabilitación de este puente», unas necesidades que se han trasladado ya en demasiadas ocasiones. «Solicitudes se han hecho varias puesto que para este ayuntamiento es un tema prioritario, aunque la respuesta siempre es la misma y no nos satisface».

En concreto, la respuesta por parte de la Delegación del Gobierno apunta a que la actuación que se solicita no responde a criterios de seguridad. «Nos dicen que lo que pedimos es una mejora estética y no en cuestiones de seguridad, puesto que entienden que las pilastras no se caen. Y no, el apoyo no se cae, pero no pedimos una mejora estética -que también-, sino obras encaminadas a facilitar el tránsito de peatones, refuerzo de las aceras, accesos para minusválidos o carritos de bebé o una reparación o reposición de la barandilla, que cada año nos vemos obligados a reforzar de cara al Descenso del Sella, lo que supone a las arcas municipales un importante desembolso», detalla García Longo. Bajo su punto de vista «el puente no cumple la normativa y es por ello que planteamos la urgencia de esta actuación».

El alcalde está viendo que las posibilidades de conseguir avances en la Delegación del Gobierno «están agotadas», con lo cual tiene decidido buscar una nueva vía. «En vista de la respuesta recibida hasta el momento, tengo pensado ir directamente a Madrid y reunirme con los responsables directos en el Ministerio de Fomento», adelanta. Solo le frena una cuestión «la situación de incertidumbre política a nivel nacional». «Ahora estamos atados de pies y manos. Tendré que esperar a que haya un gobierno y se determinen los departamentos para dar el paso», algo que augura que aún se demore unos cuantos meses en el tiempo.

Mucho más que un acceso

Hace casi un año, tras ser ivestidura como nuevo alcalde, Emilio García Longo ya subrayaba el hecho de que este proyecto sería uno de sus principales objetivos de mandato. «Además de ser la entrada de Arriondas, emocionalmente para los parragueses es mucho más», especificaba.

El hoy conocido como puente Emilio Llamedo Olivera fue reconstruido tras ser destruido el anterior en 1937, durante la contienda nacional. El actual paso, de 86 metros de largo, costó 278.878,56 pesetas de la época y es obra del ingeniero Francisco González, que inició las obras el 5 de mayo de 1939, según los datos del archivo de la asociación Amigos de Parres.

El primer puente que se recuerda en la zona fue construido en 1859, y supuso un gran avance en las comunicaciones de la comarca. Su apertura coincidió con la obra de la carretera entre Infiesto y Arriondas, que se hizo aquel mismo año, así como la que unía Cangas de Onís y Ribadesella. Hasta entonces, para pasar el Sella había que utilizar una barca, que unía el barrio de El Barco -de ahí su nombre- con la orilla contraria, en la zona de El Portazgu. Costó 702.956,66 reales. Tras su destrucción en 1937, en octubre de ese mismo año, las tropas nacionales levantaron un paso provisional de madera, sobre los cimientos de la anterior construcción. Poco después fue sustituido por el actual.

Ahora no se pide ya uno nuevo, sino una serie de mejoras como el ensanchamiento de las aceras, la reparación del firme, la construcción de pasos accesibles o el refuerzo de las barandillas. Se trata de una obra que lleva planteada desde principios de la década anterior y que el Ayuntamiento parragués sigue empeñado en ejecutar.