Alerta sobre el contagio a la población de la tuberculosis bovina en Parres

Ante la gravedad de la situación, los ganaderos de Parres han decidido crear una plataforma de afectados para la que ya se han dado los primeros pasos

JUAN GARCÍA

Los focos de tuberculosis bovina que desde hace siete años mantienen en cuarentena y bajo continua observación a gran parte de la cabaña ganadera del concejo de Parres han causado los primeros contagios en personas. En concreto, en los propietarios de alguna de las explotaciones que se han visto afectadas. La noticia fue desvelada por Vicente Ferrer, ganadero de Cuadroveña y veterinario de profesión. Según explicó, en el concejo de Parres «hay gente que hizo el vacío sanitario en su explotación y está infectada por el bacilo de la tuberculosis, tiene lesiones provocadas por el mismo, así que no solo estamos ante un tema de salud de la cabaña ganadera o un tema de salud de la fauna salvaje, sino también ante un problema de salud pública», afirmó.

El Principado de Asturias no confirma sus declaraciones, pero tampoco las desmiente, ya que el contagio entre animales y personas o viceversa siempre es posible incluso a través del aire. El tratamiento de la tuberculosis en las personas es largo, pero por suerte efectivo. A base de fármacos y antibióticos siempre tiene solución. Si no se trata puede causar la muerte, lo que hoy en día es casi imposible.

Ni Vicente Ferrer ni ningún miembro de su familia están en esa lista de infectados a pesar de que su granja, La Casilla de Cuadroveña, fue la primera en la que se detectó un foco de tuberculosis bovina en el año 2009. Desde entonces ha sufrido un vacío total de la explotación (2014), varios positivos en diferentes campañas de saneamiento y el sacrificio de más de 240 cabezas de ganado. Aquel vacío sanitario incluyó la limpieza y desinfección total de la granja por empresas especializadas además de nueve meses de cuarentena sin animales en la misma. Aún así la enfermedad volvía a aparecer. El motivo es claro. Según Ferrer «en el concejo existe un reservorio salvaje del bacilo tuberculoso».

A su juicio, la solución a esta larga pesadilla pasa por actuar en las cabañas ganaderas, pero también en la fauna salvaje, en las manadas de jabalíes que puedan estar infectadas. «Estos animales andan por las fincas, por los pastos y van dejando los gérmenes por los lugares a los que luego van las vacas, con lo que la vía de contagio está clara. Podemos matar todas las vacas desde la cara Sur del Sueve hasta la cara Norte de Cetín y no acabaremos con la tuberculosis si no actuamos sobre los reservorios naturales», afirmó.

Este ganadero no pide el extermino de la fauna salvaje, sino un control de población estudiando todos los animales que mueren en el concejo de Parres tanto en cacerías como en accidentes de tráfico. «A partir de ahí, analizando todos esos animales, sabremos donde están los reservorios y tendremos capacidad para adoptar las medidas oportunas. El coto de caza de La Parraguesa está dispuesto a colaborar con nosotros, a matar más jabalíes y a poner a nuestra disposición a sus guardas para completar un protocolo adecuado de actuación», añadió Ferrer. Ante la gravedad de los hechos, los ganaderos del concejo de Parres han decidido crear una plataforma de afectados. Los primeros pasos ya se han dado.