Un pasado virtual y con huella indiana

La historiadora en la entrevista. /
La historiadora en la entrevista.

Solo en los últimos cuatro meses se ha tenido constancia, a través de diferentes archivos documentales, de los viajes de casi mil vecinos del concejo

ANDREA INGUANZO

A principios de este 2016 comenzaba el reto digital de la cultura indiana en Ribadedeva y los avances son ya destacables. El Ayuntamiento lleva cuatro meses avanzando en lo que será su archivo virtual de emigrantes, una relación de las personas que partieron a América desde el municipio entre finales del siglo XIX y principios del XX. El proyecto avanza como uno de los apartados del plan de empleo municipal y para llevarlo a cabo se ha contado con la experiencia y la sed de conocimientos de la historiadora y periodista María Jesús Gil, quien lo ha bautizado como «el proyecto de mi vida».

El tiempo se le queda corto para consultar toda la documentación que tiene prevista. Hasta el momento, además del archivo municipal ribadedense, el cual valora como «un importantísimo tesoro del patrimonio local», también se ha detenido en Alcalá de Henares para buscar datos en el Archivo General de la Administración. Dentro de la compilación más cercana, se han revisado licencias y permisos para embarcar, con fechas entre 1867 y 1907, donde han aparecido 334 nombres de emigrantes, en su gran mayoría niños de entre 14 y 16 años.

Entre los expedientes de quintas, contabilizados desde los años 1842 a 1935 -ya que a partir de entonces los emigrantes dejaron de serlo, pasando a ser exiliados, cuyos motivos de partida no eran económicos- salieron 722 nombres. Entre otros departamentos también se consultaron los expedientes de permisos de prófugos y el padrón municipal de habitantes. «Estas fuentes cuentan con un enorme valor y, lamentablemente, son muy desconocidas», subraya Gil.

En el Archivo General se pudo dar con datos relativos a la lista de embarque del consulado de Veracruz (México), localizando un total de 209 ribadedenses. La historiadora también observó listas de matriculas, cédulas de nacionalidad y pasaportes de entrada en los consultados de España de la Ciudad de México, Veracruz, Durango o Puebla, entre otras. «La información proveniente de los consultados ofrece una visión muy clara de la labor de protección por parte de estos organismo con los que emigraban o los que, estando allí, se veían abocados a la repatriación, cuyo viaje sufragaban el propio consultado y la trasatlántica. Muchos de los documentos incluyen peticiones escritas de puño y letra de estos viajeros, muchas con trazos temblorosos, en relación a cuitas, problemas, necesidades económicas, etcétera», narra la investigadora.

El portal de movimientos migratorios del Ministerio de Cultura también es otra de las fuentes de las que beberá esta iniciativa, que además está consiguiendo respaldo por parte de muchas administraciones. «Tenemos apoyos verbales y, aunque prefiero no concretar aún, sí que estamos cerca de firmar colaboraciones importantes con diversas instituciones nacionales e internacionales», desvela. Y es que, el que está en marcha es sobre todo «un proyecto vivo». «No buscamos que el trabajo quede cerrado en un portal web y no sirva para nada más, sino que queremos que sea una información dinámica que esté en continuo movimiento y que a su vez cree precedentes».

Porque, aunque es el Ayuntamiento de Ribadedeva el que la ha puesto en marcha, esta iniciativa recibe el nombre de 'Censo y memoria de la emigración americana del Oriente de Asturias', por lo que la idea es «avanzar poco a poco hacia otros municipios como Llanes o las peñamelleras, por cercanía». Pero para ello hay mucho que recopilar y mucha labor aún por delante.

Cuando se dice que es un proyecto vivo no es únicamente de palabra, solo hay que echar un vistazo a su formato. La recopilación se volcará en una página web que contendrá ese censo de emigrantes, así como un apartado documental en el que se incluirán clips de vídeo y audio, tales como relatos en primera persona de emigrantes retornados o de sus familiares, que ya se comenzaron a grabar este pasado verano. Por último, la propuesta se completa con un blog en el que colaborarán investigadores, aficionados o personas anónimas que tengan algo que contar partiendo de un elemento evocador, una carta, un documento, una fotografía, etcétera. Además se contará con un departamento especial para las donaciones de vecinos o familiares que quieran aportar un granito de arena a este trabajo de investigación. «Lo bueno que tiene este proyecto es que la gente hace una donación pero no tiene que depositar físicamente, si no quiere, todos esos objetos. Nosotros los digitalizamos y les devolvemos el original, que podrán conservar sin sentir el recelo de cuál será finalmente su destino», relata María Jesús Gil. De hecho, son ya muchas las personas que han querido participar de un modo u otro en este trabajo.

Ahondar en el concepto

«En un primer momento no pensamos que la gente fuese a reaccionar tan bien a esta idea, puesto que teníamos dudas sobre si nos dirían que no se trataba de una prioridad, pero lo han entendido y tomado como suyo a la perfección», detalla Javier Sampedro, director de la Casa de Piedra de Colombres y una de las mentes pensantes de todo el entramado que se ha puesto en marcha. Cuenta que este proyecto lleva germinando «muchos años» y señala que el objetivo es «ahondar un poco más en nuestro pasado, en esa huella indiana que tanto nos ha dado y que tanto nos sigue aportando, además con muchas vertientes». Y es que, además del peso cultural y patrimonial que puede llegar a tener toda esta recopilación de información, también se le ha encontrado una cara turística. «Podremos mostrar Ribadedeva como un lugar para visitar donde te encontrarás con un pasado indiano, absolutamente documentado, poniéndose así a la cabeza de los municipios marcados por esta corriente migratoria no solo en Asturias, sino en toda la franja Norte del país», analiza.

Para la historiadora al cargo de la investigación el hecho de que un Ayuntamiento como el de Ribadedeva esté haciendo un esfuerzo de esta magnitud para llevar a cabo un proyecto de tales características es «algo muy positivo y muy destacable que hay que poner en valor por encima de todo». Esto no quita que los responsables de esta futura digitalización no pidan «apoyos, respaldo y medios» para poder seguir adelante dentro de su visión comarcal. «Trabajamos para ponerles cara a los documentos, para llevarlos al alcance de todos y para acercar a los tiempos que vivimos una información vital para nuestra historia».

Los documentos con los que se está elaborando este censo digitalizado son cotidianos, son registros de personas normales que por unos motivos u otros decidían partir a buscar una vida mejor a las Américas. «En todos estos registros salen personas anónimas pero también salen detallados los viajes de personajes como Íñigo Noriega Laso o la familia Escalante», ejemplifica Sampedro. Y es que ellos «fueron unos vecinos más partiendo hacia México, pero allí corrieron mejor suerte que otros y, a su regreso, marcaron con su huella la historia de nuestro concejo». Por este motivo para esos nombres destacados habrá «capítulos especiales dentro del nuevo registro».

Otro de los objetivos que persigue este proyecto es tan simple como «borrar el recelo que siente la gente de acceder a un archivo y consultar datos». «Este trabajo no tiene un valor mercantilista, no vamos a sacar provecho económico de ello, pero sí patrimonial y cultural y eso es precisamente lo que hay dentro de un archivo, papeles que nos dan pistas y nos dejan ahondar en nuestro pasado a través de nombres propios», narran los responsables. María Jesús Gil explica que el simple hecho de consultar fechas de partidas y regresos «te ayuda a comprender a la perfección los hechos históricos que marcaron el rumbo de este movimiento migratorio».

Preservación de la historia

Desde la parte más técnica, la utilización del software de código abierto ICAAtoM para gestión de contenidos y la incorporación de metadatos en cada uno de los ficheros digitales permitirá participar y colaborar en los grandes proyectos, nacionales e internacionales, de preservación de nuestra historia, como el Portal de Archivos Españoles (Pares). Por otro lado, en el apartado audiovisual, los clips de video tendrán una duración de entre 4 y 10 minutos y se utilizará todo el archivo posible, completándolo con fotografías. En el calendario de trabajo se fija como fecha límite el 31 de diciembre de 2016.

 

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