Aparece varado un cetáceo en la playa de Santa Marina

Varios jóvenes observan el cetáceo que apareció varado ayer en la playa de Santa Marina. /
Varios jóvenes observan el cetáceo que apareció varado ayer en la playa de Santa Marina.

Se trata de un bebé de zifio y es el tercer caso de un ejemplar de esta especie que aparece en la costa asturiana

JUAN GARCÍA

Después de un fin de semana dedicado a los productos del Cantábrico con las XXXII Jornadas Gastronómicas del Mar, la primera noticia de la semana llegó a Ribadesella procedente del mismo medio acuático. El cuerpo de un cetáceo de enorme tamaño aparecía varado en la playa de Santa Marina. Eran los efectivos del servicio de estival de limpieza quienes lo encontraban y daban la voz de alarma para que los organismos interesados procediesen a su retirada.

La noticia llegó muy pronto a oídos de la Coordinadora para el Estudio y Protección de las Especies Marinas de Asturias (CEPESMA). Fue entonces, cuando su presidente, Luís Laria, aportó los datos científicos de un hallazgo que, para el común de los humanos, podría ser un delfín. «Se trata de un bebé de zifio, el tercer caso avistado y registrado en Asturias», dijo. Los dos anteriores se localizaron en la playas de Aguilar (Muros del Nalón) y en la desembocadura del río Porcía (El Franco).

El ejemplar tenía pocos días de vida y alrededor de metro y medio de longitud. Laria cree que su fallecimiento tuvo lugar durante la madrugada del domingo. «Las arrugas que aparecen en su cuerpo, demuestran que tiene pocos días de vida y que tuvo una deshidratación muy drástica de la grasa corporal, replegando su piel con esas formas», explicó. El ejemplar presentaba, en principio, síntomas de extrema delgadez, pero excelente estado de conservación. Así que su muerte «pudo deberse a algún problema en el parto o al fallecimiento de su madre, lo que debilitó sus reservas naturales por falta de alimentación», añadió. La dieta de los adultos suele estar basada en pequeños cefalópodos como los calamares.

Según Laria, los zifios son cetáeos que nada tienen que ver con los delfines. En el Cantábrico conviven tres especies diferentes «que no suelen interactuar con el hombre ya que son bastante esquivos». Pueden llegar a tener un tamaño considerable de hasta seis o más metros y pueden alcanzar los 2.500 kilos de peso. Es una especie que suele moverse en zonas oceánicas, frecuentando las profundidades. En sus inmersiones pueden alcanzar los dos mil metros de profundidad. «Por ese motivo son de los más desconocidos que tenemos en el Cantábrico junto al cachalote pigmeo y por ello este varamiento representa un hecho poco frecuente e interesante, al tratarse de una especie rara y escasa», explicó Luís Laria.

El ejemplar fue retirado poco antes de las doce de la mañana por un técnico de la Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias. Este pudo completar su trabajo gracias a la colaboración de un grupo de alumnos del instituto Avelina Cerra de Ribadesella que a esa hora disfrutaba de un merecido descanso en su jornada académica.

Culebra Natrix

La aparición de especies poco frecuentes en lugares muy transitados por los vecinos de Ribadesella se repite en menos de una semana. El pasado miércoles, 1 de junio, fue avistada una culebra Natrix en el mismo paseo de la Grúa de Ribadesella. Se trata de un animal totalmente inofensivo, pero dada la aprensión que ese tipo de reptiles genera entre la mayor parte de la ciudadanía, la noticia corrió como la pólvora a través de las redes sociales y aún forma parte de los comentarios generales a día de hoy.