Las mujeres del Sella se reivindican en el ochenta aniversario del Descenso

Laura Valdés y María Blanco, en el podium en el año 2001. /
Laura Valdés y María Blanco, en el podium en el año 2001.

Hasta 1962, año en el que una suiza compitió por primera vez junto a su marido, solo los hombres rivalizaban por la victoria en el Sella

JUAN GARCÍA

Los ochenta años de historia que acumula el Descenso Internacional de Sella se han escrito gracias a las gestas deportivas de hombres y mujeres. Desde la primera victoria de César Sánchez Llano y Antón Durán en 1932, hasta la última de Walter Bouzán y Alvaro Fernández Fiuza en 2015, han sido millones las personas que se han comprometido con un evento que traspasa fronteras y genera todo tipo de emociones. Los hombres forman parte de la prueba deportiva desde sus orígenes, pero las mujeres no se subieron a la piragua hasta el año 1962. Hay que esperar treinta años, a la edición número veintiséis, para encontrar la primera referencia femenina en el Sella. Ese honor lo ostenta una suiza procedente de Ginebra, la señora Roesinger que formó parte de una C-2 Mixta junto a su marido en el mencionado año.

A ella le siguieron la francesa Faisse (1963) y la española María del Carmen Bernard, del Club Natación Helios de Zaragoza (1964). Al año siguiente, en 1965, la lista de mujeres es mucho mas amplia y en ella aparece una K2 Mixta tripulada por dos hermanos de Candás, Jeny Prendes y Armando Prendes, el que con el tiempo se convertiría en inolvidable e inimitable presidente de Los Gorilas. En 1966 destaca la avilesina María Jesús Cueto tripulante de una K2 Mixta junto a Alfonso Menéndez y en el 69 a dos de sus paisanas que compitieron como K2 Damas del Club Ensidesa: María Luisa Fernández y Gloria Arija.

Ese mismo año aparece en liza la primera mujer de la Sociedad Cultural y Deportiva de Ribadesella que se subió al podio en la K1 Damas, una ovetense con residencia vacacional en Ribadesella, llamada Corona Guiomar Morales, que en el año anterior ya había participado con una K2 Mixta en compañía de Carlos Rivas. Entre Corona Guiomar y el primer triunfo absoluto de una pareja femenina de la comarca oriental asturiana pasaron otras tres décadas.

Victorias femeninas

Esa victoria llegó en el año 2001 gracias a la K2 del Sirio de Cangas de Onís tripulada por dos jóvenes deportistas con raíces y orígenes riosellanos: Laura Valdés Sobrecueva y María Blanco Celdrán. Aquel fue un triunfo reivindicativo que marcó un antes y un después del Descenso Internacional del Sella. Nada más bajarse de la piragua, Laura y María, se fueron corriendo al podio de los vencedores para festejar su proeza. Al verlas en lo alto del pedestal sellero, las autoridades, que ya se habían marchado, regresaron para rendirles honores y condecorarlas como campeonas. Hasta entonces, la ceremonia de entrega de medallas en línea de meta estaba limitada a las K2 y K1 Senior masculinas. Gracias al gesto de estas dos jóvenes, las cosas cambiaron y al año siguiente se amplió a las damas y canoas.

Quince años después, Laura Valdés y María Blanco recuerdan aquel hito deportivo como algo «inolvidable e indescriptible». Su dorsal era el 518. Les tocó salir por encima del puente de Arriondas y no dejaron de adelantar piraguas. Andaban como motos y llegaron al puente de Ribadesella con un tiempo inferior a los noventa minutos. Le sacaron cuatro a la segunda embarcación. La suya fue una victoria redonda. A día de hoy, María Blanco practica ciclismo de montaña en Galicia, donde reside. Laura Valdés ha aparcado el deporte, porque bastante tiene con ocuparse de su trabajo como enfermera en el Hospital de Arriondas y con cuidar a sus dos hijos, Daniel de dos años y medio y Ana de once meses.

En sus palabras de despedida no faltó un recuerdo para la que sin duda es la mujer mas importante en la historia del Sella, la palentina Mara Santos, con más victorias que el cántabro Julio Martínez en su palmarés sellero.