Arriondas se echa a la calle por el Bollu

Arriondas se echa a la calle por el Bollu

Un gran desfile con treinta carrozas protagoniza el acto central de las fiestas del Bollu de La Peruyal

TERRY BASTERRA

Un pueblo unido en la calle entorno a una celebración. Eso es lo que se vivió en la tarde de ayer en Arriondas con motivo de la fiesta del Bollu de La Peruyal, que celebró su momento álgido con el desfile de una treintena de carrozas por las arterias de la capital parraguesa. Carrozas ambientadas con distintos motivos, muchas de ellas inspiradas en diferentes aspectos del concejo de Parres y de su entorno y en las que corría la sidra, otra de las grandes protagonistas de una jornada en la que se respiraba mucha asturianía.

Y es que la que es una de las dos capitales del Sella vive estas semanas una vorágine festiva que no cesará hasta mediados de agosto. Arrancó con El Carmen hace 15 días. Siguió el pasado fin de semana con el Aquasella. Estos días vive el Bollu de La Peruyal. En unas jornadas arrancan los actos de la Semana de Piraguas, que vivirán el sábado su punto álgido con el Descenso del Sella. Y para mediados de agosto está prevista la celebración de un carnaval indiano.

Pero la protagonista estos días es la fiesta del Bollu y tanto los vecinos de Arriondas como del resto de localidades de Parres no dudaron en festejarla como se merece. Se trata de una celebración que cuenta con más de 65 años de historia y está muy arraigada en el municipio. Una muestra es que la Sociedad de Festejos cuenta con cerca de 3.000 socios. «Aquí crío que nace, crío al que se le hace socio», aseguraba Juan Antonio Caldevilla, presidente de este colectivo.

Prueba de ello era el pequeño Hugo Bulnes Trespalacios, de apenas 16 meses, que ayer participaba en la fiesta ataviado con el traje regional en compañía de su padre José Manuel. «Vivir en Arriondas es coger esta tradición desde niño. Es una fiesta que vivimos en familia, entre amigos, tanto el desfile como luego la merienda y después la verbena», apuntaba José Manuel desde unas de las carrozas antes del inicio del desfile.

Uno de los conductores veteranos de uno de los camiones que empuja estos elementos es Emilio Llamedo. «Las carrozas las empezamos a preparar una semana antes más o menos. En la mía llevo a unas quince personas y sidra, pero sólo para los mayores. Para los niños y el chófer no hay», bromeaba ayer este miembro de una saga familiar muy vinculada al piragüismo y al Descenso del Sella.

Temática variada

Entre las temáticas de este año había para todos los gustos. El desfile lo abría el presidente de la Sociedad de Festejos de La Peruyal, acompañado por el alcalde de Parres, Emilio García Longo, y dos concejales. Y tras ellos les seguían una treintena de carrozas entre las que se intercalaban distintos grupos folclóricos y bandas de gaitas. Entre las temáticas que eligieron los diferentes grupos de amigos para decorar sus pasos había varios que rememoraban a llagares en los que, por su puesto, la protagonista era la sidra que se repartía tanto entre los integrantes del grupo como entre los vecinos y el público que contemplaba el desfile a pie de calle. No faltaron tampoco los hórreos o un espectacular molino de agua en el que el líquido elemento fluía de verdad y hacía que se moviese la rueda. Incluso había hasta un oso subido en una de ellas. En otra, tales eran las ganas de marcha que traían sus componentes que acabaron por romper la Cruz de la Victoria que la presidía

También hubo carrozas con motivos muy parragueses. No faltaba 'Ochenta', la mascota del Descenso del Sella, un pescador con un salmón atrapado en su caña, el puente de Arriondas, cuya mejora tanto reclaman las autoridades y la sociedad parraguesa, el cañón que preside la plaza Venancio Pando de Arriondas o una que llevaba un bollu y una botella de vino gigantes.

Tras el desfile fue el momento de la merienda y posterior romería en el parque de La Concordia y hoy siguen las celebraciones con el día del Bollín.