11.000 euros por un Cabrales de récord

Las piezas de Cabrales volaron de los puestos en el certamen celebrado en la localidad de Arenas. /
Las piezas de Cabrales volaron de los puestos en el certamen celebrado en la localidad de Arenas.

El mejor queso del año, elaborado por Vega de Tordín, fue adquirido por dos negocios de Madrid

TERRY BASTERRA

Día histórico para el queso de Cabrales el que se vivió ayer en Arenas. Y es que nunca antes se había pagado una cantidad tan alta por una pieza de esta variedad. Al final, después de dos horas de intensa puja, el representante del restaurante Couzapín y de la sidrería Carlos Tartiere, ambos asentados en Madrid, se llevó el mejor Cabrales de este 2016, una pieza de cerca de 2,5 kilos de peso elaborada por la quesería Vega de Tordín. Pagó por ella 11.000 euros, una cantidad histórica muy por encima del anterior récord establecido en la edición del pasado año de este certamen, cuando estos dos mismos establecimientos se hicieron con aquel queso por 3.100 euros.

Juan Carlos Rubio, natural de Salas y la persona que representaba a los dos negocios hosteleros de Madrid en la puja, reconocía con el queso en la mano que el precio por el que acaba de comprar la pieza elaborada por Vega de Tordín «es una locura». «La puja ha estado reñida, pero quería el queso sí o sí, costase lo que costase, porque para nosotros es una inversión. Sirve para promocionar nuestros negocios, pero también para dar publicidad a la gente que vive en Cabrales y elabora este queso», valoraba el hostelero, quien avanzó que el Cabrales más caro de la historia lo disfrutarán amigos y clientes habituales de estos dos negocios en una degustación que van a celebrar en septiembre.

Rubio logró hacerse con la pieza después de una disputada subasta que se prolongó durante dos horas y en la que entre los cuatro participantes levantaron hasta en 95 ocasiones las tablillas para subir el precio que ofrecían por esta pieza. Participaron, además del restaurante Couzapín y la sidrería Carlos Tartiere; la sidrería El Ñeru, también de Madrid; Casa Tista, de Ribadesella; y El Campu La Llera, negocio especializado en la venta de productos asturianos con tiendas en El Fontán de Oviedo y en el mercado Sur en Gijón.

Sexta generación de queseros

Pero la jornada histórica de ayer dejó a muchas personas satisfechas. Sin duda los que más lo estaban eran los integrantes de Vega de Tordín, una quesería familiar que suma ya seis generaciones de maestros elaboradores y que hace menos de un año recuperó la actividad tras el desastre de la rotura del canal del Cares en septiembre de 2012, que arrasó sus instalaciones.

Ayer esta familia era la viva imagen de la satisfacción. No solo ganó el premio a la mejor pieza, también se llevó el de la categoría al mejor lote. Dorita Díaz Posada es la encargada de la elaboración junto a su hija Isabel, aunque en esta quesería trabaja buena parte de la familia ya que también tienen sus propias vacas, de las que obtienen la leche para elaborar las piezas, y realizan visitas guiadas a las instalaciones para dar a conocer el proceso de elaboración de este manjar de los Picos de Europa. «Mis hijos son ya la sexta generación de queseros en esta familia. Mi vida sin el queso no tendría sentido», aseguraba ayer una emocionada Dorita, recién llegada de hacer queso y que ni siquiera había tenido tiempo aún para cambiarse de ropa.

La pieza ganadora de este 2016 está elaborada con leche de vaca y ha tenido una maduración de seis meses. En ella se reflejaban los valores de estos elaboradores: la lucha, la constancia y la exigencia a la hora de sacar un buen producto. Unas obras de arte culinario que tiene un valor económico, en precio de venta, que en la mayoría de las ocasiones no reflejan el esfuerzo, el cuidado, el buen hacer y las horas de trabajo que hay detrás de cada una de estas piezas.

El segundo puesto en el apartado de mejor queso fue para la quesería Ángel Díaz Herrero, de Tielve, y el tercer puesto lo ocupó Val Fríu, también de Tielve; quesería que también se hizo con el tercer puesto en el apartado de mejor lote, mientras que el segundo fue para la quesería Maín de Sotres.

También satisfecho estaba el alcalde de Cabrales, el popular Francisco González. En ningún momento quiso quitar protagonismo a los queseros vencederos ni al hostelero que se hizo con la pieza de Cabrales más cara de la historia. Lo que sí hizo fue valorar la importancia de la puja celebrada ayer y el respaldo que supone para esta producción artesanal que se llege a pagar tanto por una pieza de este queso azul de los Picos de Europa. Y es que el ganador del certamen de este año se convierte en uno de los quesos por los que más se ha pagado en España tras los 13.050 euros que se abonaron en 2014 por un Idiazabal. «Los participantes en la puja dan importancia a este queso que está en la élite nacional e internacional», manifestó.

«Un nivel muy alto»

De valorar las piezas de las 17 queserías que se presentaron al certamen se encargó un jurado de 10 catadores. Juzgaban aspectos como el color de la pasta, el desarrollo del penicillium, el olor, la persistencia del retrogusto, la textura y la impresión global.

Juan Carlos Bada, quien fuera director del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA) destacó que en los últimos años el Cabrales ha alcanzado «un nivel muy alto», gracias en parte al trabajo de microbiología que se hizo en el IPLA para mejorar y poder fabricar el fermento propio de este queso. Hoy en día lo utilizan el 90% de los elaboradores y eso es algo que se nota en la calidad final del producto. En cuanto a las piezas presentadas a concurso este año, Bada aseguraba que «están muy buenas, había 7 u 8 con un nivel muy alto y una que sobresalía entre todas ellos, al menos eso es lo que me pareció a mí».

En el certamen también hubo un momento para el recuerdo de dos personas muy queridas por la organización y que siempre colaboraron para sacar este evento adelante: Francisco Sánchez Dosal, 'Panchín' el de Vidiago; y Anselmo Carrera 'Chemo'. Ambos fallecieron durante el último año y a sus familias se les entregó una placa como homenaje póstumo hacia estas dos personas.

Otro momento emocionante fue la entrega del premio al Pastor Mayor a Avelino Mier, natural de Bulnes y que en el día de ayer celebraba su 90 cumpleaños.

 

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