El Principado ha abatido 21 lobos de los 45 previstos en el cupo de este año

El joven pastor cangués José Luis Alonso ante el cadáver de una de sus ovejas devorada por los lobos el pasado septiembre. /
El joven pastor cangués José Luis Alonso ante el cadáver de una de sus ovejas devorada por los lobos el pasado septiembre.

La Consejería se ha reunido con varios alcaldes del Oriente para estudiar medidas que permitan hacer los controles más efectivos

TERRY BASTERRA

La acción del lobo sigue preocupando mucho a los ganaderos y a las autoridades locales del Oriente de Asturias. Solo en Cangas de Onís hasta mediados de noviembre en el Ayuntamiento se habían denunciado daños del lobo a casi 180 cabezas de ganado vacuno, según indicó el concejal de Ganadería, Gonzalo Suero, una cifra con datos «brutos» que incluyen tanto aquellos daños certificados por la Administración como los que no lo han sido, apunta el edil.

A nivel regional Jesús Álvarez, secretario de la Asociación de Criadores de la Cabra Bermeya (Acriber), asegura que en los últimos años están perdiendo por la acción de lobo 800 ejemplares inscritos en el libro genealógico de esta raza autóctona «en peligro de extinción». Álvarez indica que los nacimientos de cabritos -entre 600 y 700 al año- no son suficientes para compensar las pérdidas que sufren los criadores de esta especie ganadera y que el censo se ha reducido en un 7,7% en apenas dos años, pasando de los 3.000 ejemplares de 2014 a los 2.800 de la actualidad. Álvarez reconoce que en Acriber están preocupados por el futuro de esta raza autóctona cuya población va a menos.

El Principado es consciente de esta situación, una problemática que además le están trasladando en las últimas semanas y meses los alcaldes y ediles de varios concejos del Oriente de Asturias -también del resto de la región- en las reuniones que les están solicitando los dirigentes locales. En estos encuentros se busca cómo optimizar las medidas de control que lleva a cabo la guardería del Principado sobre esta especie. Este año el número de ejemplares eliminados es de 21, aunque el Gobierno regional tiene establecido para este ejercicio un cupo máximo de 45 lobos abatidos.

Manuel Calvo, director general de Recursos Naturales de la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Autóctonos, indica que ha mantenido reuniones con los alcaldes de Cabrales, Onís y Peñamellera Baja, además del edil de Ganadería de Llanes, para tratar la problemática del cánido en estos concejos. En las próximas semanas está prevista también un encuentro similar con el alcalde de Cangas de Onís.

Una de las cuestiones que están abordando es la presencia del lobo en el Cuera y otras sierras litorales, catalogadas en el Plan del Lobo como una zonas de presencia esporádica de esta especie. Según apunta Calvo, en estos territorios «el cupo de extracción del lobo es ilimitado, ya que allí no debería estar».

Pero el lobo «es una especie inteligente», indica Calvo, y por ello los esfuerzos de la guardería no siempre se ven traducidos en la eliminación de los ejemplares previstos. Para optimizar este trabajo una de las propuestas que han trasladado alcaldes como el cabraliego Francisco González es que colaboren con las cuadrillas de la guardería dedicadas al control de la especie pastores y personas de la zona que conozcan bien el terreno y los lugares donde suele estar el cánido, para que sea más fácil localizarlo y eliminarlo. «Necesitamos saber su ubicación para realizar controles lo antes posible. Es una información vital», indica Calvo.

En el caso del Cuera, cuando el lobo se asentó con anterioridad en esta sierra causó, según los ganaderos, más de un millar de bajas entre cabras y ovejas entre 1995 y 2005. En 2006 y principios de 2007 se permitió la participación de cazadores en los controles y se abatieron 17 cánidos. Los ganaderos de los concejos que comparten esta sierra litoral y las vecinas, como la de Ibéu, temen que aquella situación se vuelva a repetir y por eso reclaman medidas para desalojar al lobo de los territorios en los que no debería estar presente.

Desde el Principado está previsto también instalar cámaras de vigilancia en algunos puntos de la región en los que existen dudas respecto a que la autoría de los daños corresponda a perros asilvestrados o a lobos. Manuel Calvo también indica que para que la Administración regional tenga conocimiento de que se producen ataques los ganaderos deben dar parte de los mismos, ya que si no indican que han sufrido daños el Principado no tiene forma de saber dónde está actuando el lobo.