El lobo mató a 230 cabezas de ganado en 2016 en el Parque de Picos

Un ganadero del Oriente recoge cuatro ovejas muertas a causa del lobo. /
Un ganadero del Oriente recoge cuatro ovejas muertas a causa del lobo.

169 de las bajas fueron de ganado menor, la cifra más alta registrada desde 1986, según recoge un informe elaborado por técnicos del paraje

LUCÍA RAMOS

El pasado fue el peor año, en dos décadas, para los ganaderos que subieron a sus cabras y ovejas a pastar al Parque Nacional de los Picos de Europa, según recoge un informe redactado por los técnicos del organismo que gestiona este espacio protegido. En total, fueron 230 los animales muertos a causa de la fauna silvestre de los que se tiene noticia durante el pasado ejercicio. Son 34 más que en 2015 y 169 de las bajas fueron de ganado menor, la cifra más alta que se registra desde 1986.

Durante el pasado año se calcula que un total de 29.896 cabezas de ganado, pertenecientes a 619 explotaciones ganaderas diferentes, pastaron en este entorno natural protegido. Por especies fueron 12.748 ovejas y cabras; 15.679 vacas, terneros y toros; 1.449 caballos, yeguas y potros, y 20 animales de otras especies. En cuanto a lobos, se tiene constancia de seis grupos familiares y un número no determinado de ejemplares erráticos. La población total oscila entre los 40 y los 60 animales. Las variaciones se deben a las épocas de cría, las muertes naturales, la caza y las migraciones.

Como ya se comentó, la mayor parte de las bajas se produjeron dentro de los rebaños de ganado menor. El resto de las muertes fueron de ganado mayor, con 56 terneros y 5 equinos. Si se comparan estas cifras con las del año anterior llama la atención cómo la pérdida de ganado menor aumentó considerablemente, mientras que el de reses de ganado mayor descendió de forma ligera. Así, en 2016 perdieron la vida 92 ovejas, mientras en 2015 habían sido 50. También aumentó el número de carneros y machos cabríos, de 3 hace dos ejercicios a 5 el año pasado. La cifra de corderos perdidos se redujo, de 37 a 35, así como la de cabritillos, que en 2015 fueron 14 y en 2016, 10. Las cabras muertas fueron 27 cada año.

Estos datos se refieren únicamente a aquellos daños ocasionados, sin ninguna duda, por la fauna silvestre. Si se tienen en cuenta también aquellos animales que desaparecieron o que fallecieron por causas que no están esclarecidas, la cifra de pérdidas aumenta a 353, bastante más alta que la correspondiente a los daños registrados en 2015, que fueron 212. Además de las 230 muertes que el pasado año se atribuyeron al lobo, hubo otros 39 animales que resultaron heridos por diversas causas, 64 que desaparecieron y 20 que perecieron, sin que quedase probado que la causa fuese el ataque de animales salvajes. En 2015 las cabezas de ganado desaparecidas fueron 41, las que murieron por causa desconocida 16 y no se registraron datos de reses heridas.

Si se dividen los daños por comunidades autónomas, resulta que es Asturias la región que más pérdidas registró el pasado ejercicio, con 141 muertes. Concretamente, fueron 56 ovejas, 9 corderos, 20 cabras, 5 cabritillos, 4 machos cabríos y carneros y 47 terneros. En Cantabria las muertes fueron 63 -29 ovejas, 16 corderos, 7 cabras, 5 cabritillos, un carnero, un ternero y cuatro equinos- y en Castilla y León, 26 -7 ovejas, 10 corderos, 8 terneros y un equino-.

Cabrales, más afectado

Dentro de Asturias, el concejo más castigado fue Cabrales, con 62 cabezas de ganado perdidas por causa de los cánidos. La gran mayoría fueron ovejas, con 42 cabezas, seguidas por 9 corderos, 5 cabras, 4 cabritillos y 2 terneros. Le siguió en el macabro ranking Cangas de Onís, con 47 pérdidas. Llama la atención que aquí el tipo de ganado más afectado fue el mayor, con 27 terneros muertos frente a 13 ovejas, un cordero, 3 cabras y 3 machos cabríos y carneros.

El tercer municipio asturiano que más sufrió los daños de la fauna silvestre fue Peñamellera Alta, con 17 bajas, todas de ganado menor -10 cabras, 6 ovejas y un carnero o macho cabrío-. Finalmente, Amieva y Onís 'empataron', con 14 pérdidas cada uno. En el caso de Amieva, todas las bajas fueron de terneros, mientras que en Onís el lobo mató 9 terneros, 2 ovejas, 2 cabras y un cabritillo.

87.900 euros

Asimismo, durante el pasado ejercicio el organismo que gestiona el Parque Nacional tramitó un total de 184 expedientes por daños causados por fauna silvestre, de los cuales treinta se referían a perjuicios producidos en 2015. Un 73,37% de los expedientes, 135 en total, se referían a daños en Asturias, un 3,26% a León (6) y un 23,37% a Cantabria (43). Las indemnizaciones por estos daños se tasaron en 87.906,75 euros, si bien es posible que finalmente no se abone tal cantidad, pues algunos expedientes podrían finalmente ser descartados.

Por especies, el lobo fue el origen de 137 expedientes, el jabalí de otros 38, el buitre y el cuervo de uno más cada uno y otros siete documentos hacían referencia a daños ocasionados por animales salvajes que no fue posible identificar. Las indemnizaciones calculadas por los daños de los cánidos alcanzaron los 61.059,79 euros, las del jabalí fueron tasadas en 18.263,52 euros, las del cuervo en 95,20, las del buitre en 313,15 y las de animales sin identificar, 8.175,09 euros.

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