Veinte años de servicio al paciente

Pedro Abad, José Manuel Llera Fueyo, Alicia González Marroquín, Isabel Gutiérrez y Cristina Ordóñez de la Parte, en el hospital al que viven ligados. /
Pedro Abad, José Manuel Llera Fueyo, Alicia González Marroquín, Isabel Gutiérrez y Cristina Ordóñez de la Parte, en el hospital al que viven ligados.

Sanitarios y el gerente que más tiempo permaneció en el cargo recuerdan para EL COMERCIO los cuatro lustros de existencia del Grande Covián

TERRY BASTERRA

Veinte años dan para mucho. Son los que acaba de cumplir en funcionamiento el Hospital Grande Covián de Arriondas. Dos décadas en las que se han conseguido numerosos logros en favor de la atención sanitaria que se presta en el Oriente de Asturias, pero que también han estado plagadas de luchas de los trabajadores para mejorar las prestaciones que ofrecía el centro a la ciudadanía, de momentos críticos como las inundaciones de junio de 2010 que aislaron y dejaron inutilizado el hospital, y de anécdotas. Cuatro trabajadores que comenzaron a trabajar aquel 2 de junio de 1997 en el Grande Covián y el gerente que más años ha ocupado este cargo en la historia del centro recuerdan para EL COMERCIO estos veinte años de historia de un hospital que es más que eso, es parte de sus vidas, es algo que sienten como propio y como tal han luchado por él, consiguiendo que la población de la comarca comparta este mismo sentimiento.

Los inicios del centro fueron cuanto menos peculiares. Corría la década de los 90 y todas las áreas sanitarias de Asturias contaban con su hospital de referencia. Todas salvo la del Oriente. Aún las competencias en materia de sanidad no estaban transferidas a las comunidades autónomas y desde el Principado se pidió al Insalud (Instituto Nacional de la Salud) la creación de un hospital en esta comarca. El Estado se negó al no considerarlo necesario, pero el Gobierno regional no se conformó e ideó una fórmula para levantarlo y ponerlo en marcha que estaba en auge en aquella época: una fundación.

Así, en marzo de 1995, el Ayuntamiento de Parres aprobó su participación como socio fundador de dicha fundación, a la que en abril se sumó el Principado. Ya en mayo, se constituyó formalmente la Fundación para gestionar el Hospital del Oriente, que funcionó hasta su integración en el Sespa como un centro privado financiado con fondos públicos y que prestaba también una sanidad pública. Las obras arrancaron anexas al antiguo policlínico de Arriondas, y en 1997 abrió sus puertas el Grande Covián en la capital parraguesa.

Entre los profesionales que comenzaron a trabajar aquel primer día se encontraban los médicos internistas Pedro Abad y Alicia González Marroquín, el cirujano José Manuel Fueyo y la auxiliar de Enfermería Cristina Ordóñez de la Parte. «La peculiaridad de este hospital es que empezamos desde cero, y crear algo desde la nada hace que lo consideres tuyo. Los que vinimos éramos en su mayoría gente joven, que nos vinimos a vivir al Área Sanitaria, porque era uno de los requisitos que se nos pedían. Todo ello hizo que se creasen entre nosotros unos lazos de amistad y unas fuertes relaciones personales. Prueba de ello es que nuestros hijos han crecido juntos», recuerdan los sanitarios.

Los inicios fueron difíciles, y aquellas dificultades son ahora recordadas como anécdotas. El hospital se construyó pegado al policlínico, que dependía del Insalud. Solo les separaba una pared. Aquel 2 de junio de 1997 tomaron el relevo literal en las consultas. Y para poder acceder a las dependencias del policlínico «tuvieron que hacer un agujero en la pared» ya que no estaban comunicados estos dos edificios, algo que evidencia que el Estado no apoyó la construcción del Grande Covián.

Aquellos primeros años la precariedad económica fue una constante en el Hospital del Oriente, y aquellos jóvenes médicos tiraron de ingenio y de movilizaciones profesionales y ciudadanas para ir poco a poco dotando al centro de los equipos que necesitaban. «Vendíamos papeletas para la lotería a los pacientes que venían a consulta y con ese dinero compramos el primer mamógrafo», recuerdan los profesionales. Tuvieron que hacer un listado también de los medicamentos y fármacos que precisaba el centro e incluso hubo algún día en que los médicos tuvieron que acudir a la ferretería de Arriondas para comprar cubetas. También lograron dotar al centro de un escáner gracias al apoyo de la Caja de Ahorros y las gestiones de los trabajadores del centro.

Otra prueba de los difíciles inicios del Grande Covián fue que comenzó a funcionar sin celadores y eran el resto de profesionales quienes realizaban esta labor.

Esta «precariedad», especialmente de medios técnicos, «dolía» a aquellos sanitarios. «No podíamos prestar la atención que queríamos», recuerdan. Ello también hizo que los trabajadores protagonizasen durante años manifestaciones, encierros y cortes de carretera para lograr una mejor sanidad en la comarca, unas acciones que contaron con el respaldo de la ciudadanía del Oriente. Y es que si estos médicos sentían el hospital como suyo, también lograron con su «lucha» que los vecinos de la comarca se uniesen a ese sentimiento. Para ello salían a los mercados de los pueblos a medir la tensión y explicar los problemas que afectaban a un hospital que han conseguido, años después, que «adquiriese su sitio dentro de la sanidad asturiana, porque cuando nació lo hizo como el hermano pobre».

Orgullo de los trabajadores

Tácito Suárez, quien fuera gerente entre enero de 2001 y agosto de 2008, y que años después también dirigiese el Sespa, recuerda con cariño aquellos años y a los profesionales de este centro, de quienes habla con orgullo. «Es donde más aprendí, mejor lo pasé, más sufrí y aprendí del compromiso de sus trabajadores. Ya me gustaría que el espíritu del Grande Covián se extendiese al resto de Asturias», asegura. De hecho, atribuye parte de las mejoras que se lograron durante su época en la gerencia «a las movilizaciones llevadas a cabo por los trabajadores, junto con la labor de gestión realizada y el apoyo del Principado».

En su época, el Hospital pasó de contar con 158 empleados hasta alcanzar los 289. A día de hoy supera ampliamente los 300. También logró que «se igualasen los salarios» de la plantilla a los del resto de trabajadores sanitarios de Asturias, ya que durante años cobraron «un 40% menos» por el mismo trabajo; bueno, por más, ya que realizaban un mayor número de horas al año. Lo que no se pudo igualar es la carrera profesional.

En su etapa también se consiguieron mejoras técnicas como la creación de una Unidad de Cuidados Avanzados, similar a una UCI, lo que les permitió aumentar los servicios que prestaba la unidad de Urgencias, un servicio único en la región, ya que estos mismos médicos van en la UVI-móvil, algo que no ocurre en otros hospitales.

Se internalizaron además numerosos servicios que a la llegada de Suárez estaban externalizados, como el de farmacia, compras o administración, por citar algunos. También se aumentó el servicio de Enfermería y el presupuesto del centro pasó «de 6 millones de euros en 2001 a 20 en 2008». «No hay ningún hospital que en ocho años triplicase su presupuesto, lo que evidencia que afirmaciones como que el Principado quiere cerrar el Grande Covián son mentira. Arriondas es un hospital tan consolidado como puede ser el de Gijón», asegura.

Pero durante los años que Suárez ocupó la Gerencia también hubo dificultades. Incluso hubo un momento en los que no había fondos para abonar las nóminas de los profesionales y se tuvo que recurrir a un préstamo bancario, algo que se trasladó a los representantes de los trabajadores.

Presente y futuro

Los médicos que trabajan en este hospital tienen muy claro que el centro tiene «presente y futuro», aunque reconocen que se enfrenta a problemas como el de «la falta de personal» al ser un «hospital que no atrae» a muchos profesionales de la medicina que se decantan por los centros de cabecera ubicados en las grandes ciudades ya que, entre otras cuestiones, en estos tienen más posibilidades de realizar investigaciones para publicarlas y aumentar su currículum.

Preocupa a los médicos «cuál va a ser el papel del hospital en el nuevo mapa sanitario de Asturias con las fusiones de áreas». Y es que no quieren que pierda ninguno de los servicios que presta en la actualidad. «Somos un hospital inmensamente eficiente. Tenemos una estancia media más corta, menos tiempos de quirófano, de radiografías que otros, pero damos la misma calidad exigible a cualquier hospital comarcal», indican, algo en lo que les respalda quien fue su gerente, que destaca que el de Arriondas «es un hospital donde se hacía y se hace muy buena medicina».

Eso sí, sus 90 camas se han quedado escasas para este centro que da servicio a una población, la del Oriente, que presenta un alto índice de personas mayores. Esto hace que en determinadas épocas del año, caso del invierno, se vea insuficiente para dar cabida a todos los ingresos necesarios a causa de la gripe y tengan que derivar a pacientes a otros centros de la comarca. «Es algo que nos duele muchísimo, y todavía más cuando los pacientes nos dicen que no quieren ir a otro hospital y que a ver si es posible que les encontremos una cama en cualquier sitio del centro», indican estos trabajadores que han ligado su vida profesional y personal a la del Grande Covián.

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