20.500 euros por el mejor Cabrales

Vanessa Pumares y Andrea Fernández, de la quesería Arangas, con Iván Suárez, del Llagar de Colloto./
Vanessa Pumares y Andrea Fernández, de la quesería Arangas, con Iván Suárez, del Llagar de Colloto.

«Pagar mil euros ya está fuera de lo normal, la cantidad que alcanzó es una pasada», consideran los ganadores de la quesería Arangas

GLORIA POMARADAARENAS.

El Cabrales revalida su título como queso más caro del mundo con nuevo récord, el de los 20.500 euros desembolsados ayer por el Llagar de Colloto en la subasta del certamen celebrado en Arenas. Nunca antes se habían alcanzado en la puja cifras tan astronómicas por una pieza, de apenas 2,4 kilos en esta 49 edición. Ese Cabrales de oro, coronado como el mejor del planeta y pagado a razón de más de 8.500 euros el kilo, fue el elaborado por Andrea Fernández y Pepe Bada en la quesería Arangas.

Con la pieza ya depositada en su recipiente de cristal, a la vista del multitudinario público, la subasta comenzaba pasadas las dos de la tarde con quince participantes y, por primera vez, con un restaurante internacional aspirando a llevarse el queso, el Seville's de Mariano Andrés, ubicado en Dubai. Las novedades llegaron también del ámbito local, pues Cabrales recuperó su presencia a través de Diego Cotera, de El Castañéu, que mantuvo la tensión hasta el final de la puja jaleado por los asistentes, con una última oferta de 19.500 euros. El punto de partida fue de 2.000 euros y, en esta ocasión, las pujas subieron de doscientos en doscientos euros. Las cifras fueron aumentando con ligereza en una de las subastas más disputadas, con un pulso entre Juan Carlos Rubio, del Carlos Tartiere, e Iván Suárez, del Llagar de Colloto, hasta el último momento. Al alcanzar los 19.000 euros, el encargado de la subasta, David Fernández-Prada, ofreció la opción de cerrar con una última ronda, a sobre cerrado. Pero la idea no fue del gusto ni de público ni de pujadores, dispuestos a demostrar su poderío económico a cara descubierta. A partir de ese momento, las cantidades subieron en 500 euros, hasta pararse en los 20.500 ofrecidos por Iván Suárez. De este modo, el hostelero del Llagar de Colloto repitió éxito por segundo año consecutivo, pues ya en la pasada edición desembolsó los 14.300 euros que le sirvieron al Cabrales para entrar en el libro Guinness de los Récords como el más caro del mundo. «Cabrales lo merece y Asturias lo merece, solo me salió quinientos euros más caro que al anterior que pujó», bromeó Suárez, pletórico con el queso de 'oro' ya en sus manos. A pesar de lo abultado de la cifra, el hostelero llegó al certamen con la previsión de que el mejor queso rondaría los 20.000 euros y dispuesto a dar la batalla para conseguirlo: «No estaba el límite ahí, el queso había que llevarlo sí o sí. Quedé encantado el año pasado, era una experiencia que quería repetir», confesó.

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«Es un producto que me gusta mucho tener en los restaurantes, identifica el trabajo del campo, de la gente luchadora y nos gusta apoyar esta causa. Además es un dinero que va para el Consejo Regulador», abundó. Sobre el destino de la pieza, parte la consumirá con familiares y amigos durante su cumpleaños, el próximo 2 de septiembre. «Para el resto algo se me ocurrirá», contó.

«Rico» y de cuevas altas

Ese queso ganador, de la marca 'El Teyedu' de la quesería Arangas, cuenta con el aval de un jurado que cató diecisiete piezas -las mismas que participantes- en busca de la mejor combinación de apariencia, textura, gusto y olor. «El queso estaba rico y tenía confianza en el lote», explicó Pepe Bada, sorprendido no obstante por la cifra alcanzada. «Se nos va de las manos, ellos sabrán por qué lo hacen. Ya pagar mil euros está fuera de lo normal, 20.500 es una pasada», se sinceró el afinador de quesos de Arangas, vencedora también en años previos, los más recientes 2015 y 2017. «Cada dos años repetimos, tratamos de hacer las cosas bien y se madura en una cueva de alta montaña, a la que solo se llega en caballería», confesó sobre el secreto de su éxito. Con una producción anual de 15.000 kilos y 80 puestos ayer a la venta, en su estand no quedó ni la prueba. «El de 'El Teyedu voló en la primera hora», explicó satisfecho tras una jornada redonda tanto para Arangas como para todo el Cabrales.