Absuelven por segunda vez a las tres acusadas de acosar a una menor en Llanes

Belén González, abogada de la acusación, a la salida del Juzgado de los Menores de la última sesión judicial./PABLO LORENZANA
Belén González, abogada de la acusación, a la salida del Juzgado de los Menores de la última sesión judicial. / PABLO LORENZANA

Al contrario que la primera sentencia, la ahora dictada no da por probados los insultos de «asquerosa, calva o sidosa»

GLORIA POMARADA

Mismo resultado pero distintos hechos probados. La sentencia por el presunto caso de acoso a una menor en Llanes vuelve a dictar la libre absolución de las tres acusadas, al entender el Juzgado de Menores de Oviedo que «no queda acreditado que las menores profirieran insultos a la víctima ni la escupieran». Esa afirmación contrasta con los hechos asumidos en la primera sentencia, emitida por otra magistrada del mismo juzgado este invierno. Entonces, la primera jueza dio por probado que las jóvenes habrían dirigido a la víctima expresiones como «asquerosa, calva o sidosa», si bien las consideró como «injurias leves» y no entendió que «supusieran un trato degradante ni que menoscabara gravemente la integridad moral de la denunciante». Tras ser absueltas, la familia de la menor recurrió la decisión y la Audiencia Provincial determinó en mayo la repetición del juicio con distinto juzgador. Así ocurrió el pasado 4 de julio y esta misma mañana la sentencia absolutoria era notificada a las partes.

Junto a los insultos que la justicia considera ahora no probados se abordó en la vista el caso de unas pintadas aparecidas en el parque de Las Marismas de Llanes, en las que se podían leer expresiones como «chupa vergas, sindi, asquerosa, das más miedo que la poli, ojos sin pestañas, puta calva, sidosa». La jueza sí da por probado que «a principios del mes de octubre de 2017» se realizaron esas pintadas, pero no que las acusadas participaran en su realización.

Sobre la declaración de la supuesta víctima en sede judicial, recoge la sentencia que «no sólo no aportó datos concretos sobre los hechos ni su declaración se ha visto apoyada o refrendada por corroboraciones externas y objetivas que la doten de convicción, sino que formuló manifestaciones que entran en contradicción con otras pruebas e incluso con su propia declaración ante la Fiscalía, sin olvidar que tal y como manifestaron todas las menores, habían sido amigas pero ya no se 'llevaban'». Durante el juicio declararon además dos testigos, uno ya incluido en la primera vista de enero. Ese joven ofreció «un testimonio escasamente creíble y dotado de poca convicción probatoria, incurre en vaguedades, imprecisiones y contradicciones», recoge la sentencia. Respecto a la segunda persona, declaró haber sido testigo de los insultos y de escupitajos, así como de un mensaje en el que una de las presuntas acosadoras reconocía los hechos, si bien la sentencia apunta que esa prueba se aporta «a medio de meras fotocopias sin constancia fehaciente alguna de su autenticidad, fecha y origen».

La decisión judicial ha sido recibida recibida con pesar en el entorno de la menor, que anuncia su intención de recurrir. «No se entiende que la justicia sea tan incoherente, en la anterior daba por probadas las expresiones y en esta dice que no», sostiene la letrada de la acusación, Belén González, que entiende que las sentencias «se contradicen». Apunta además que «siguen desoyendo la petición del fiscal y del equipo técnico de nueve meses de tareas socioeducativas» para las acusadas. «Se está dando la espalda a una víctima de acoso escolar y se manda el mensaje de que está sola e indefensa», lamenta.

Por su parte, desde la defensa celebran la libre absolución. La abogada de una de las menores, Beatriz Álvarez Murias, manifiesta además el «malestar» de la familia de la joven por la «utilización pública y no ajustada a la realidad que se ha hecho por parte de la acusación particular, haciendo un uso público de unos hechos que estaban en fase judicial y por los que ya resultaron absueltas las tres menores imputadas por dos sentencias».