Adiós al «último marinero clásico»

Decenas de llaniscos se acercaron hasta la basílica para despedir a Antonio Batalla, 'Machi'. /  NEL ACEBAL
Decenas de llaniscos se acercaron hasta la basílica para despedir a Antonio Batalla, 'Machi'. / NEL ACEBAL

Decenas de llaniscos se dan cita en la basílica para despedir al emblemático pescador Antonio Batalla, 'Machi'

L. RAMOS LLANES.

Antonio Batalla, 'Machi', llevaba la mar en el corazón y en la mirada. A ella se había dedicado desde que no era más que un niño y a ella siguió regresando, cada día, tras su jubilación y hasta que el empeoramiento de su salud, hace unos meses, se lo impidió. Como si notase que su gran amigo se había ido, el Cantábrico permanecía ayer levemente revuelto, mientras decenas de llaniscos se daban cita en la basílica de la villa para despedir al emblemático marino, fallecido este martes a los 99 años.

Machi era también, como él solía relatar, el último superviviente de la batalla de El Mazucu, que tuvo lugar durante la Guerra Civil. «Le marcó mucho la experiencia y seguía acudiendo todos los años al acto de homenaje a los caídos», relataba ayer su prima y cuñada Isabel Batalla. De hecho, la última cita fue la única que se perdió, debido a un empeoramiento de su salud que también le apartó de sus tradicionales paseos por el puerto y visitas a la rula, donde ya le echan de menos. «Se hizo a la mar por primera vez con solo trece años y desde entonces solo paró en la guerra. Era muy trabajador y jamás se quejaba», agregó Isabel.

«Como persona era de lo mejor. Buenísimo. Jamás tenía una mala palabra para nadie», apuntó, por su parte, el presidente de la Cofradía de Pescadores Santa Ana de Llanes, Ángel Batalla, quien es además primo del fallecido. «Era el último marinero antiguo que nos quedaba. De los clásicos, los de antes», agregó el profesional de la mar. Y junto a él, otros pescadores le daban la razón y rememoraban cómo Machi, pese a llevar años sin salir a faenar, «era uno más. Venía mucho a la lonja y hablaba con todo el mundo», indicaron.

Precisamente en ese buen carácter de Antonio Batalla hizo hincapié el párroco de Llanes, Florentino Hoyos, durante el funeral. «Hace apenas unos meses, este verano, nos reuníamos con Machi para celebrar junto a él el bautizo de una plaza del barrio de Bustillo con su nombre. Una pequeña plaza para un gran hombre», rememoró el sacerdote. Y recalcó cómo de nuevo se volvían a reunir numerosos llaniscos para acompañar al histórico pescador en su último viaje.

«Estos días todo el mundo coincide en recalcar la humildad, la sencillez, el cariño, la bondad y la cercanía de Machi. ¡Que bonito sería que a todos se nos recordase así al final de nuestros días!», aseveró. E instó a todos los presentes a «dar gracias por que Dios nos ponga en el camino a personas así, que con su sencillez nos enseñan las lecciones más grandes de nuestra vida».

Tras el oficio religioso, al que además de familiares, amigos y vecinos, acudieron representantes de diferentes asociaciones y formaciones políticas del concejo, los restos de Antonio Batalla recibieron sepultura en el cementerio de Camplengu.