Alarma en La Griega por una boya confundida con un submarinista desaparecido

Agentes de la Guardia Civil y submarinistas en la operación de rastreo de La Griega. / NEL ACEBAL
Agentes de la Guardia Civil y submarinistas en la operación de rastreo de La Griega. / NEL ACEBAL

Tras horas de rastreo una embarcación de recreo apareció en la playa colunguesa para recoger la baliza, depositada para señalizar un ancla que se había enganchado

G. P. COLUNGA.

Pasaban las cuatro y media de la tarde cuando en la playa colunguesa de La Griega saltaban todas las alarmas al detectar un socorrista una boya suelta en la zona de El Penote, habitual para la práctica del submarinismo. El efectivo de Salvamento procedía así a dar aviso al 112, siguiendo el protocolo marcado antes tales circunstancias, y en el arenal colungués comenzaban horas de intensa búsqueda. El temor en un primer momento era que la baliza perteneciese a un submarinista en apuros, una hipótesis que pronto ponía en cuarentena la Guardia Civil al no tener notificación de personas desaparecidas. Tampoco en el arenal colungués aparecieron testigos de un hipotético incidente. No obstante, efectivos de la Benemérita y miembros de Salvamento se encargaron de peinar la zona por medios acuáticos y subacuáticos durante tres horas.

La solución al misterio de la boya abandonada llegaba en torno a las siete y media de la tarde, cuando una embarcación de recreo, atracada en Lastres, se presentaba en La Griega para recoger la baliza. «Era un barco de fuera, de lista séptima, que amarró dos boyas a un ancla que quedó enganchada», explicó Jesús Menéndez, concejal de Playas en el Ayuntamiento de Colunga. La práctica de señalizar de tal modo las anclas perdidas, contó, «es habitual», pero ante la duda de que pudiera tratarse del equipo de un submarinista desaparecido el protocolo marca la obligación de poner en marcha el rastreo.

La operación se daba por finalizada cerca de las ocho de la tarde y ante la expectación de los bañistas de La Griega, que presenciaron con interés una larga jornada de búsqueda que no pasó de la falsa alarma y lo oportuna precaución de los cuerpos y fuerzas de seguridad competentes. En lo que va de verano, el litoral oriental no ha registrado ningún incidente grave en sus playas. El último suceso en Asturias se produjo la pasada semana en Gijón, cuando una mujer de 73 años sufrió un infarto mientras se bañaba en San Lorenzo.

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