Los alevines llenan de vida el Sella

Los alevines llenan de vida el Sella

A la labor en el cauce se suma la plantación de más de trescientos cerezos, robles, arces y abedules por todo Parres

GLORIA POMARADA

Equipados con botas de goma, cubos de playa y el brío propio de la infancia, setenta escolares del colegio público Río Sella de Arriondas vertieron ayer futuro en el cauce que les da nombre. La tradicional suelta de alevines de la sociedad de pescadores El Esmerillón contó de nuevo en su jornada inaugural con la colaboración de los pequeños parragueses, que liberaron un total de cinco mil crías de trucha y reo. «Van muy rápido cuando los sueltas, mola mucho», valoraban los alumnos de 3º de Primaria a pie de río.

Junto a ellos, los 'parvulitos' de cinco años disfrutaban de una jornada a medio camino entre el chapoteo y la labor medioambiental. «Lo que más nos gusta es el agua», reconocían algunos de los escolares, mientras otros recordaban la importancia de preservar el medio ambiente. «Estamos acabando con el planeta por la contaminación de los coches y por echar basura y plásticos a los ríos», indicaron Henar Tornín y Blanca Escandón, de nueve años.

Ese mensaje se encargó de reforzar la escritora puertorriqueña Tina Casanova, una habitual de la cita desde «hace unos quince años». Cada verano, Casanova pasa junto a su esposo tres meses en Arriondas, donde ha encontrado la inspiración para obras como 'El truchín del Sella'. «Les escribí ese cuento cuando la gran riada», contó la autora, defensora de la implicación de los niños en la preservación del río. «Esta actividad es muy conveniente, es indispensable que los nenes se involucren», destacó. Idéntica opinión comparten en El Esmerillón, que en las próximas semanas repoblará con un total de 150.000 alevines ríos como el propio Sella o el Cares. «El medio ambiente también es de los pescadores. Se nota mucho que soltamos todos los años. En cien metros cuadrados llegaron a aparecer 36 truchas marcadas», ejemplificó el presidente, Antón Caldevilla. Su labor, destacó, irá a más cuando dispongan de la piscifactoría de Infiesto, ya comprometida por el Principado y donde prevén criar hasta 400.000 peces. «La repoblación funciona», zanjó el pescador.

Otro gesto que da sus frutos es el de la reforestación. También ayer, coincidiendo con el Día del Medio Ambiente, los escolares del colegio Río Sella plantaron cerezos en zonas de la villa como el parque de Arriondas Norte. Con hasta trescientos robles, arces y abedules cedidos por el vivero de La Mata, propiedad del Principado, se encargaron los pequeños de poblar asimismo La Concordia, La Toya o sus propias casas, dentro del proyecto 'Sembrando vida', impulsado desde el centro. De esa labor salen además con 'deberes': ayer se sacaron una foto junto al plantón que, dentro de diez años, han de repetir. Para entonces, la pequeña rama se habrá convertido en árbol y los niños parragueses en adultos viviendo, confían, en un planeta más limpio.