El Archivo suma un nuevo socio y busca benefactores en Latinoamérica

De izquierda a derecha, Francisco Rodríguez, Antonio Suárez, Fernanda Suárez, Juan Carlos Escotet y Santiago González Romero, durante la visita guiada que se organizó para que el nuevo patrono conociera el Archivo de Indianos-Museo de la Emigración. /  NEL ACEBAL
De izquierda a derecha, Francisco Rodríguez, Antonio Suárez, Fernanda Suárez, Juan Carlos Escotet y Santiago González Romero, durante la visita guiada que se organizó para que el nuevo patrono conociera el Archivo de Indianos-Museo de la Emigración. / NEL ACEBAL

Abanca se incorpora al Patronato y promete servir de enlace con descendientes de emigrantes para ampliar los fondos documentales

L. RAMOSCOLOMBRES.

Nueva alegría para la Fundación Archivo de Indianos-Museo de la Emigración en un año que está siendo especialmente dulce. A las nuevas incorporaciones y convenios económicos firmados en los últimos meses y que garantizan la pervivencia de una entidad que a punto estuvo de desaparecer se sumaba ayer mismo Abanca. Y lo hacía con un importante compromiso, el de aportar a partir de ahora 75.000 euros anuales a la fundación, convirtiéndose así en un relevante apoyo para la institución asentada en la Quinta Guadalupe de Colombres (Ribadedeva).

Sin embargo, la aportación económica, aunque importante, no lo es todo para la entidad ribadedense. Y es que, tal y como apuntaba el presidente de los Amigos del Archivo, vicepresidente de la fundación y empresario asturmexicano, Antonio Suárez, «tanto Abanca como su presidente, Juan Carlos Escotet, van a aportar mucho más con su entrada». No en vano, recalcaba por su parte el propio Escotet, quien se desplazó personalmente a firmar el convenio y conocer el Museo, «tenemos presencia a nivel internacional en muchos de los países donde hay una fuerte emigración y podemos ser un brazo adicional de esta maravillosa obra para apoyarla, que tenga más información, documentarla y desarrollar mucho más lo que aún falta».

Es decir, la entidad bancaria puede servir de enlace entre el Archivo de Indianos y entidades ligadas a la emigración o descendientes de emigrantes que permitan a los investigadores obtener nuevos datos, documentos y objetos con los que completar los vastos fondos con que ya cuenta, según explicaba su director, Santiago González Romero. El presidente de Abanca barría para casa y ponía como ejemplo su propio hogar. «Hay países, como México, que están muy bien dotados en el Archivo, pero por ejemplo de Venezuela, donde tenemos un importante Centro Asturiano, falta información y parte de nuestro compromiso es lograr que eso también quede documentado», explicó.

Desde el Patronato, que preside desde hace unos meses Francisco Rodríguez, de Industrias Lácteas Asturianas, confían en que la entrada de Abanca abra la puerta también a nuevos benefactores latinoamericanos. «Su incorporación supone esperanza para la fundación», aseveró.

«Historia digna»

De madre asturiana y padre leonés, Escotet reconocía una importante componente emocional, además de la puramente institucional, en su decisión de unirse a la entidad ribadedense. Y alababa la actitud de quienes dejaron sus hogares en busca de un futuro mejor. «Lograron cosas verdaderamente maravillosas con una dignidad extraordinaria y un sentido del emprendimiento que abruma, porque contaban con muy escasos recursos, estaban fuera de sus países de origen y, sin embargo, construyeron una historia que es digna de admirar», manifestó. Por ello, y para que tanto esas historias como el trabajo que llevan a cabo en el Archivo se conozcan aún más, agregó, «la vinculación va mucho más allá de algo económico, es el involucramiento personal e institucional para que se siga haciendo un mejor trabajo».