Arriondas revive en su feria el legado de los indianos

Desfile de la comitiva indiana por las calles de Arriondas, la pasada tarde. / FOTOS: XUAN CUETO
Desfile de la comitiva indiana por las calles de Arriondas, la pasada tarde. / FOTOS: XUAN CUETO

La periodista Olaya Romano recuerda en su pregón el papel de la mujer y una emigración que hoy sigue presente | El desfile por las calles de la capital parraguesa reúne a vecinos ataviados con trajes blancos y coches clásicos, de un haiga a un Ford T

G. POMARADAARRIONDAS.

Cuentan los parragueses que de las celebraciones en honor a los indianos existen referencias de hace más de medio siglo, una tradición que se ha encargado de recuperar la Asociación de Comerciantes de Arriondas. Desde hace cuatro años, las calles de la villa se tiñen de blanco en recuerdo de aquellos vecinos que un día cruzaron el Atlántico en busca de una vida mejor y que retornaron más tarde como acaudalados indianos. No obstante, la feria a la que dan nombre quienes triunfaron es también un reconocimiento a aquellos que no lograron tales éxitos. De recordar ese pasado se encargó ayer la pregonera de esta edición, la periodista llanisca Olaya Romano, que en un paralelismo entre el ayer y el ahora recordó a los asistentes la situación que aún viven muchos migrantes. La fórmula elegida para llegar al público fue una misiva enviada por una emigrante del pasado siglo a una joven actual, que sirvió también para repasar el papel de la mujer: «Aquí en mi siglo, ser mujer no es fácil, aunque confío en que en el tuyo sí lo sea, a pesar de que tengo la extraña sensación de que siempre habrá algo más por hacer», enunció la pregonera. Las similitudes entre la emigración de ambas épocas llega asimismo a la nostalgia por la tierra, recordó Romano, pues ese sentimiento «te acompañará a lo largo de todo tu viaje y a la vez, alimentará tu empeño en regresar algún día».

La reflexión aportada por la periodista estuvo acompañada de la vertiente más festiva de la cita, con desfile por las calles de Arriondas de más de medio centenar de personas ataviadas con el blanco de rigor. No faltaron tampoco dos vehículos ya habituales, un haiga y un Ford T restaurado por el cangués César Cifuentes, en el que desfilaron la propia Romano y el alcalde, Emilio García Longo. A ellos se unió en esta ocasión el tren fluvial de los niños del colegio, con más de una docena a bordo. La feria continúa a lo largo del fin de semana con un mercado en el parque, a cargo de los propios comerciantes locales, y visitas a las casonas indianas.