Un aula al aire libre en Picos y la costa para los geólogos canadienses

El grupo de estudiantes, en su visita a los Picos de Europa. /  G. M.
El grupo de estudiantes, en su visita a los Picos de Europa. / G. M.

Estudiantes de la Universidad de Saskatchewan trasladan por tercer años sus clases prácticas a la comarca

G. POMARADA COLUNGA.

La comarca oriental se ha convertido este mes en un aula al aire libre para una quincena de estudiantes procedentes de la canadiense Universidad de Saskatchewan. Desde el pasado 4 de mayo, los alumnos del país norteamericano, junto con dos universitarios de intercambio españoles, dos ayudantes y los profesores Gabriela Mángano y Luis Buatois, recorren los acantilados de la conocida como Costa de los Dinosaurios para conocer de primera mano la riqueza geológica que atesora la comarca. Acostumbrados a desplazarse miles de kilómetros en sus trabajos de campo, desde las planicies de Montana a las Montañas Rocosas, en el grupo sorprende que «viajando solo cuarenta minutos se pueda encontrar tanta diversidad». «Aquí tienen un registro muy completo, desde el precámbrico a cosas muy recientes, poder ver todo eso es excepcional», destaca la profesora Mángana, de la Universidad canadiense.

Con la de este mayo son tres las expediciones académicas que han traído a Mángana y a Buatois a Asturias, siempre en estrecha colaboración con el equipo científico del Museo del Jurásico de Asturias (Muja). De hecho, en las instalaciones del museo colungués se desarrollan las clases teóricas y fruto del trabajo conjunto existen ya estudiantes interesados en desarrollar sus prácticas en el centro. «Estos alumnos se van con un vínculo con Asturias», destaca la profesora, lo que ayuda a que en un futuro centren sus investigaciones en la región.

Por el momento, estos estudiantes avanzados de Geología han analizado zonas de acantilados como La Griega y Vega, Tereñes, El Tranqueru, Moniello, Antromero, Xivares y Cobijeru. Como novedad, han acudido también a los Picos de Europa, donde se sorprendieron con las «morrenas y los lagos glaciares».

El trabajo de campo se materializa en la medición de cinco secciones que ayer mismo expusieron por grupos y que, una vez en Canadá, se plasmará en trabajos individuales. A esa vertiente científica del viaje se suma además la cultural, pues los estudiantes han podido conocer Cangas de Onís y Covadonga, la Mina de Arnao, Tito Bustillo, Oviedo y el Museo de Geología de la Universidad. «La idea es hacer un intercambio, que sean ciudadanos del mundo», valora Gabriela Mángano.

Hoy mismo la experiencia toca su fin, con la vista puesta ya en una nueva visita. «Cada año tiene más éxito, tuvimos que dejar a cuatro estudiantes fuera porque hay un cupo de quince», explica la profesora, quien apunta al «interés» de la Universidad por dar continuidad a este tipo de cursos presenciales.