El automovilismo del siglo XIX revive en Llanes

Alumnos del segundo ciclo de Electromecánica con el esqueleto del prototipo en el que trabajan con el profesor Abrahán Buch. / G. F. B.
Alumnos del segundo ciclo de Electromecánica con el esqueleto del prototipo en el que trabajan con el profesor Abrahán Buch. / G. F. B.

Los alumnos del instituto construyen con material reciclado un monoplaza inspirado en los Grandes Premios

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

El salmantino Abrahán Buch, profesor del departamento de Electromecánica del IES de Llanes, está construyendo un monoplaza inspirado en los automóviles de los primeros Grandes Premios que comenzaron a disputarse en Francia a partir de 1894 y que alcanzaron su mayor esplendor de 1927 a 1934. Realiza el trabajo invirtiendo dinero de su propio bolsillo, en horas libres, dentro del centro escolar y allí recibe la colaboración de los alumnos y de otros tres profesores del departamento: José Antonio González, Lucas García y Juan Díez. Para fabricar tan interesante prototipo utiliza, básicamente, hierros transformados y material reciclado. Sin poner precio a las horas de trabajo, el vehículo podría alcanzar un coste de apenas 300 euros.

Buch había pensado construir un coche para sus hijos, pero tenía «un tremendo lío en la cabeza» a la hora de decidir en qué tipo de modelo trabajar. Finalmente se decantó «por un monoplaza, con la estética de los coches que participaron en los primeros Grandes Premios».El trabajo podía haberlo realizado en su propio domicilio pero decidió iniciarlo en el centro escolar para que sirviera como reclamo pedagógico para sus alumnos: «Al final se trata de fabricar un coche y ello engloba todos los sistemas. Los chavales pueden ver el paso a paso de la producción y participan en cada una de esas fases», razona Buch. Se trata de que los futuros mecánicos hagan prácticas reales y reciban lecciones sobre dirección, transmisión, soldaduras y estructuras metálicas, entre otros temas.

El prototipo ya se encuentra en avanzado estado de fabricación. Le faltan los pedales de freno y embrague, ya fabricados pero sin enganchar, y la carrocería de chapa galvanizada con su rejilla delantera. Como materiales reciclados utilizó «la dirección, recortada, de un Ford Fiesta, la suspensión de un todoterreno antiguo, la silla de una oficina, las ruedas de una mobilete y dos motores eléctricos, alimentados por una batería de doce voltios, que fueron sacados de un carrito de esos que se utilizan en los campos de golf».

La idea inicial era tener listo el coche para el mes de mayo, pero Buch valora concluir el trabajo para «finales de abril, momento en el que se cumplen los cincuenta años de la implantación de la Formación Profesional en Llanes». Medio siglo después, en los dos ciclos de grado medio de Electromecánica, en el IES llanisco cursan estudios 40 alumnos, asturianos y cántabros.