Una avellana de récord en Piloña

Las ventas del tradicional fruto piloñés se animaron durante el festival, con récord de noventa cosecheros. /  FOTOS: XUAN CUETO
Las ventas del tradicional fruto piloñés se animaron durante el festival, con récord de noventa cosecheros. / FOTOS: XUAN CUETO

El festival de Infiesto alcanza su mejor registro con más de noventa cosecheros A la venta pusieron cinco toneladas de fruto, con un precio de siete euros y transacciones a buen ritmo a pesar de la lluvia

ENRIQUE CARBALLEIRAINFIESTO.

Los miles de asistentes al Festival de la Avellana de Infiesto demostraron ayer que la calidad y sabor del fruto local sigue teniendo muchos adeptos. Las calles de la capital piloñesa volvieron a vivir uno de sus grandes eventos, rindiendo además tributo a las gentes del campo, fundamentales durante décadas para el progreso del concejo y que, ahora, lamentan la paulatina desaparición de su modo de vida. Los cosecheros habían decidido acudir a esta edición de una forma masiva. Cifras que apuntaban a auténtico récord, según se señalaba desde el Consistorio, con más de noventa inscritos. Globalmente, sobre los mostradores se acumulaban unos cinco mil kilogramos perfectamente envasados en las bolsas oficiales de un kilo.

La apertura del recinto tenía lugar al filo de las diez de la mañana. Para esa hora las decenas de puestos de venta con todo tipo de mercancías ya se alineaban a ambos lados de la calle Covadonga, peatonalizada para la ocasión. A primera hora una ligera lluvia empañó el comienzo del evento, haciendo que la llegada de público se ralentizase. En la plaza del ganado, junto con los vendedores de 'les ablanes', casi medio centenar de artesanos ofrecían sus productos. Según avanzaba la mañana, el público se incrementaba y tanto el recinto ferial como el resto de la villa comenzaban a abarrotarse. La venta de fruto continuaba a buen ritmo.

Los actos centrales de la cita se desarrollaron a partir de las doce del mediodía. Minutos antes de esta hora el alcalde del concejo, Iván Allende, en compañía del director general de Ganadería, Saturnino Rodríguez, y del director de Ganadería y Pesca de la Delegación de Gobierno en Asturias, Enrique Rodríguez Nuño, recorrieron los diferentes puestos charlando con los cosecheros. El exdirector del IES de Infiesto, Argimiro García, tomaba la palabra en un escenario copado por alcaldes de distintos municipios de la comarca, diputados y ediles del concejo avellanero, para pronunciar el pregón. García, recientemente jubilado después de varias décadas de docencia en el centro educativo, se mostró agradecido «y muy honrado» por la oportunidad de tomar la palabra en el certamen.

«Nací en Macotera, un pequeño pueblo de Salamanca, en una comarca en la que no se encuentra un avellano ni por asomo, por mucho que se busque y rebusque», señaló Argimiro García, hallando, no obstante, puntos de su pasado y presente en los que el rico fruto seco ha formado parte de su vida. «Hoy en día completo mi menú diario con un yogur de avellanas, que echo en falta siempre que no estoy en mi casa», afirmó, echando igualmente la vista atrás para recordar «cuando de niño en las bodas de mi pueblo nos regalaban un puñado de avellanas o aquellos otros momentos en los que mis padres nos compraban a mis hermanos y a mí cucuruchos de este fruto, como si fuesen la más deliciosa de las chuches».

Pese a ser salmantino de nacimiento, García quiso reivindicar que «tras 32 años desplazándome diariamente a Piloña para trabajar como docente en el instituto, me doy cuenta de que he pasado el triple de tiempo en estas tierras que en mi pueblo natal. Así que, quizás tenga algo de piloñés». De igual forma aprovechó para reivindicar el nivel académico de los estudiantes del concejo durante estas últimas décadas afirmando que «la valía de los alumnos y alumnas está al máximo nivel, son muy competentes y capaces de igualar o superar a los de cualquier otro lugar, incluso aquellos que, a priori, pueden contar con más posibilidades de éxito». El pregonero finalizó su intervención con dos propuestas para favorecer el futuro del cultivo en el concejo: la creación de un museo de la avellana y la obtención de una denominación de origen para el fruto piloñés.

Labor de antaño

Uno de los momentos más emotivos del certamen llegó con la entrega de los galardones a los paisanos del año. Benedicta Viesca, de 90 años, y Manuel García, de 94, recibieron el cariño y aplauso de los presentes por toda una vida dedicada al campo.

Iván Allende tomó la palabra para cerrar el festival, mostrando un profundo agradecimiento a las gentes del campo, por la labor fundamental que siempre han realizado por el concejo «y en unos tiempos mucho más complicados, cuando no disponíamos de las ayudas que ahora tenemos y esta labor se sacaba adelante solo con sus manos».

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