La bolsa de basura lleva más en Cangas

Lourdes Álvarez expone el proyecto a los niños del colegio Reconquista en la Feria de Ciencia. /  X. CUETO
Lourdes Álvarez expone el proyecto a los niños del colegio Reconquista en la Feria de Ciencia. / X. CUETO

Cuatro alumnos de Bachillerato han ideado un prototipo que reduce en un 70% el volumen de los tetrabrick El IES Rey Pelayo se alza con un premio nacional inventar una máquina de reciclaje

G. POMARADACANGAS DE ONÍS.

Todos aquellos que reciclan lo han padecido en sus propias carnes: en una época marcada por el plástico y el envasado el cubo amarillo rebosa de desperdicios mucho más rápido que el resto de basuras domésticas. Para atajar ese problema cotidiano, cuatro alumnos del IES Rey Pelayo de Cangas de Onís han puesto sus mentes a funcionar, con un resultado práctico y de premio. Mañana mismo recibirán en Madrid el galardón nacional de iniciación a la investigación tecnológica, otorgado por la Unión de Asociaciones de Ingenieros Técnicos Industriales y Graduados en Ingeniería de la rama Industrial de España, gracias a un prototipo de plegadora de tetrabricks. «Reduce su volumen en un setenta por ciento, por lo que caben más en la bolsa y se disminuye también el número de bolsas», explica Lourdes Álvarez Barcia, profesora de la optativa de Tecnología Industrial y coordinadora del proyecto.

Durante cuatro meses del presente curso, Carla Fernández Lobeto, Lorena García Cruz, Álvaro Santisteban Martínez y Juan Santori Cuadriello, de segundo de Bachillerato, han estado trabajando en este proyecto, que engloba todas las fases de un auténtico invento. El punto de partida arranca de un problema a resolver, seguido de una búsqueda entre los inventos patentados para comprobar que no existen ideas similares. Superado ese paso, llegó el momento del diseño de la máquina plegadora, movida por tecnología electroneumática y compuesta por cuatro cilindros capaces de reducir el tetrabrick gracias a la fuerza ejercida por el aire comprimido procedente de un compresor. «Hemos seguido una metodología de trabajo muy práctica, han tenido que hacer cálculos, ver si estaba patentado algo parecido y redactar modelos de utilidad», explica la profesora, quien destaca el «éxito» al ser la primera vez que se presentan al certamen y la «motivación» de los alumnos. De hecho, abunda, los cuatro jóvenes siguen perfeccionando el prototipo con vistas a patentarlo.

Por el momento, el premio nacional otorgará mil euros al instituto para material del aula tecnológica y otros mil a los jóvenes inventores, con las consiguientes retenciones recibidas con malestar por parte de la docente. Por su parte, los alumnos piensan ya en su nueva etapa académica, que ligan a la ingeniería. «Les gusta la electrónica», explica Álvarez Barcia, quien destaca la utilidad de la optativa que imparte para sus futuros estudios.