Buganvillas y lavandas de revista en Ribadesella

Mabel Quintana, ganadora de la zona rural, en su jardín de Tereñes, en Ribadesella. /  NEL ACEBAL
Mabel Quintana, ganadora de la zona rural, en su jardín de Tereñes, en Ribadesella. / NEL ACEBAL

Mabel Quintana, de Tereñes, y Pedro Hevia, de El Portiellu, se imponen en el 23 concurso de floricultura del concejo

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

Con los premios del XXIII Concurso de Floricultura de Ribadesella ya otorgados, sus ganadores exhiben estos días sus jardines. En la zona rural la ganadora fue Mabel Quintana Pando, vecina de Tereñes. El segundo premio se lo repartieron ex aequo Luis Fernando Estrada, vecino de Torre, y Alfonso Bouzán, de Truyes, en Collera. En el apartado urbano, el ganador fue el fotógrafo Pedro Hevia Berbes, por el florido jardín que cuida y mima en el barrio de El Portiellu. El segundo premio se lo adjudicó María Herminia Junco Pendás. Según manifestó la ganadora de la zona rural, Mabel Quintana, el jardín que cuida en Tereñes es «un rincón al que le dedico el día entero con todo tipo de plantas y piedras de decoración, muy pequeño pero muy cuidado». Su afición a las flores la heredó de su madre, «y por eso las mimo a todas por un igual, no quiero que se enfaden». Por ese motivo, además de ofrecerles todos los cuidados necesarios, también habla con ellas todos los días. «Me entretengo con ellas y hablo con ellas, así que mientras pueda seguiré con esta afición», añadió. A Mabel Quintana le gustan todas las plantas, aunque su preferida es la lavanda, de la que en su jardín tiene diferentes variedades.

Forma de «relajación»

Por su parte, el florido rincón que el fotógrafo Pedro Hevia mantiene en la calle Transmarina, en pleno Camino de Santiago, lograba el título urbano por tercer año consecutivo. Se trata de un muro de contención tapizado con geranios y una buganvilla. No obstante, su peculiaridad radica en los enseres que Hevia utiliza como improvisados maceteros. Desde sillas hasta mesas que el propio aficionado a la jardinería recupera, pinta y envejece. «Para mi es una relajación a la que le dedico una o dos horas diarias, aunque también hay días que no las atiendo», explicó.

En total participaron en el certamen de floricultura del Ayuntamiento y la Sociedad Cultural y Deportiva catorce balcones y rincones, siete de la zona rural y otros siete del casco urbano. El concurso al barrio o pueblo más bonito quedó desierto ante la falta de concurrencia.

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