La calle peatonal en el centro de Llanes divide a negocios y vecinos

Viandantes este Viernes Santo por la calle principal de Llanes, cortada por las tardes. /  FOTOS: NEL ACEBAL
Viandantes este Viernes Santo por la calle principal de Llanes, cortada por las tardes. / FOTOS: NEL ACEBAL

Los cortes puntuales como el de Semana Santa han sido «un acierto» para algunos, pero la opinión general es que no deben aplicarse a menudo

G. POMARADA LLANES.

La regulación del tráfico en las poblaciones es una cuestión que no consigue poner de acuerdo ni a vecinos ni a empresarios. Se ha demostrado esta Semana Santa en Llanes, villa donde la calle principal ha estado cortada a los vehículos durante las tardes de las jornadas de mayor afluencia. La medida del Ayuntamiento se implantaba por primera vez en estas fechas, tras experiencias previas en semanas puntuales del verano. El fin, señalaron desde el cuatripartito, pasa por garantizar la seguridad de los peatones y «facilitar la actividad» a los negocios del centro de la villa.

Sin embargo, no todos los pretendidos beneficiarios comparten la iniciativa. En el área de las restricciones, entre el edificio de Correos y la casa consistorial, las opiniones varían. «Yo lo veo mal, me parece una vergüenza», sostiene el hostelero Manuel Batalla. La también hostelera Juana María Díaz entiende por su parte que los cortes no han afectado a la clientela, si bien no es partidaria de que la calle se peatonalice de continuo. Desde el sector del comercio, la quiosquera María Velarde aplaude la iniciativa por haber permitido «una mayor afluencia y que la gente disfrute y pasee con más relax. Da sensación de libertad de movimiento». No obstante, tampoco es partidaria de que la arteria principal de la villa se peatonalice todo el año. El comerciante José Ramón Rodríguez Amieva era por su parte de los escépticos al comienzo de la Semana Santa. Cuatro días después considera «acertada» la decisión para «ocasiones puntuales de mucha afluencia». «La gente puede caminar y disfrutar de Llanes», dice.

No lo entienden así aquellos con negocio fuera del área peatonalizada. «Llanes ya quedó lo suficientemente peatonal con las aceras anchas. Siempre es más fácil prohibir que vigilar», sostiene desde el albergue de peregrinos Pedro Cembreros. Otros, como Nicolás Sotres, dicen haber observado «mucho lío» en jornadas como la del sábado. «En días puntuales está bien, pero la gente que vino a Llanes por primera vez no sabía entrar ni salir», indica.

Soluciones «consensuadas»

Tampoco en el barrio de Bustillo convence la medida, pues para sus residentes el corte supone «que para ir al ambulatorio tengamos que dar un rodeo de diez kilómetros», ejemplifica desde la asociación de vecinos Pedro Morán. El problema, añade, es que la villa está dividida por el río Carrocéu y existe un único puente, lo que implica que al cerrarse al tráfico el barrio quede aislado del centro. «Es como si viviésemos en Posada», lamenta. Por ello insta a que «analicen las consecuencias antes de adoptar las medidas», un punto que hoy mismo trasladará al Ayuntamiento. Por su parte, el hostelero Sergio Díaz indica que el sábado la zona de Toró «parecía la Gran Vía» por los atascos. Un vehículo llegó a dañar una puerta corredera de su restaurante en una maniobra. «Queremos que se haga un trabajo serio, con el consenso político y vecinal, y que lleve de una vez a solucionar el problema de la circulación y el aparcamiento», zanja Morán.

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