La campaña de ocle de arribazón arranca sin algas y sin recolectores

La llanisca playa de Barro, tradicionalmente oclera, ayer, sin algas ni recolectores. / XUAN CUETO
La llanisca playa de Barro, tradicionalmente oclera, ayer, sin algas ni recolectores. / XUAN CUETO

«El gelidium que pueda salir ahora es de mala calidad y las empresas no nos lo compran, así que esperaremos al otoño», explican los ocleros

L. RAMOSLLANES .

Ni tractores, ni rastrillos, ni siquiera ocle. La campaña de recolección de algas de arribazón arrancaba ayer de forma oficial en las playas asturianas. Sin embargo, fue un comienzo solo en el papel, ya que sobre el terreno los arenales del Oriente, los que más concurridos suelen estar al acaparar el mayor porcentaje de licencias de toda Asturias, permanecían completamente vacíos. No solo de bañistas debido a la incesante lluvia y al descenso en las temperaturas, también de ocleros. Y es que, como ya indicaron cuando hace dos semanas el Consistorio llanisco consiguió que Costas adelantase la apertura de la campaña ante la invasión de algas que sufrían sus arenales, estos primeros 'rabos' de gelidium no interesan al sector.

«Se trata de ocle de mala calidad que para nosotros no tiene interés, pues ya en la reunión que mantuvimos en la Dirección General de Pesca hace unos meses con las empresas que nos lo compran estas nos indicaron que solo van a adquirir el de buena calidad, que suele comenzar a salir en otoño», explicaba ayer el presidente de Ocleros del Oriente, Juan Carlos González.

Según les indicaron los representantes de las empresas, agregó el recolector, para poder obtener el agar-agar, principal producto que se extrae del llamado 'oro rojo', «hace falta un ocle de muy buena calidad, porque sino no tiene salida comercial». Así las cosas, no será hasta que el primer temporal grande de septiembre u octubre lleve hasta la orilla las mejores algas cuando los tractores comiencen a funcionar y vuelvan a poblar los arenales.

Se da la circunstancia, además, de que la ausencia de marejadas en los últimos días tampoco hubiese permitido, de haberlo querido, que los ocleros comenzasen a trabajar esta semana, puesto que, al contrario de lo que sucedió a principios de mes, las playas del Oriente amanecieron ayer completamente limpias de ocle.

Otro de los aspectos que más preocupan al sector es el precio, que tras alcanzar hace unos años los dos euros por kilo, no ha hecho más que bajar en las últimas campañas. «Confiamos en que esta se mantenga más o menos como estuvo la pasada, a entre sesenta y noventa céntimos de euro por kilo, pues si baja aún más apenas nos daría para cubrir los gastos», indica el presidente de los ocleros.

En relación a la cantidad, González apuntó que «aún es pronto para saber cuánto gelidium saldrá», si bien reconoció que en la pasada campaña «hubo mucho, aunque comenzase a salir tarde, prácticamente en octubre».

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