Cangas de Onís pone a la venta 2.500 kilos de quesos de los Picos de Europa

La presidenta de la DOP Gamonéu, Belén Bulnes, vende sus quesos de la variedad del Valle durante el certamen de Cangas de Onís. /  ACEBAL
La presidenta de la DOP Gamonéu, Belén Bulnes, vende sus quesos de la variedad del Valle durante el certamen de Cangas de Onís. / ACEBAL

Uberdón fue elegido el mejor Gamonéu del Puertu y Vega Ceñal, el del Valle, mientras que el de la quesería Valfríu fue nombrado mejor Cabrales

LUCÍA RAMOS CANGAS DE ONÍS.

Un paraíso para los amantes del queso. Es en lo que se convirtió ayer la ciudad de Cangas de Onís gracias a la celebración de la 78 edición del Concurso Exposición de Quesos de los Picos de Europa. Cerca de cuarenta elaboradores procedentes de diversos puntos del espacio protegido pusieron a disposición del numerosísimo público casi 2.500 kilos de sus más selectos manjares, de los que apenas quedaban las migajas al finalizar la jornada. Y es que, aunque las ventas comenzaron un poco lentas en las primeras horas, pronto se fue animando la cosa y al final casi todos los productores se volvieron a casa con las cajas vacías de queso.

Un total de 110 kilos bajó y vendió el elaborador más joven de Gamonéu del Puertu, José Luis Alonso, de la Quesería Uberdón. El hecho de que en esta edición el manjar de Picos estuviese dos euros más caro que en pasado año, a 40 euros el kilo, no fue impedimento para que este cangués de 23 años arrasara en la feria. Y los compradores no se equivocaban, pues a primera hora de la tarde, y tras las preceptivas degustaciones del jurado, el suyo era elegido como el mejor Gamonéu del Puertu del certamen.

«No me esperaba tener este éxito tan pronto», reconocía Alonso, quien comenzó a elaborar su propio queso en 2016 y se presentaba por segunda vez al concurso. Emocionado, reconoció que el galardón era para él «como el premio gordo de la Lotería» y quiso dedicárselo a toda su gente, pero en especial a su abuelo Paulino, de quien mamó el amor por su trabajo. «Todo lo que sé se lo debo a él», aseveró. El premio, agregó, es un impulso más para seguir adelante en un sector que no pasa por su mejor momento. «Son tiempos difíciles, con problemas como los ataques del lobo, pero confío en que seremos capaces de unirnos todos y reclamar soluciones», apostilló. La plata fue para Enrique Remis y Pilar Amieva y el bronce, para Gumartini.

En el caso del Gamonéu del Valle, el primer premio fue para Vega Ceñal, el segundo para la quesería El Recuestu y el tercero, para D'Onao. Esta variedad fue una de las que más presencia tuvo, con diez puestos de venta en los que se podía adquirir el producto por entre 25 y 35 euros el kilo. Un 'baile' precios con el que no se mostró muy de acuerdo la presidenta de la Denominación de Origen Protegida, Belén Bulnes. «Al final la gente se queda con el precio y lo que queremos es transmitirles las cualidades del queso y todo lo que lleva detrás, por lo que soy defensora de poner un precio igual para todos, de 30 euros el kilo», manifestó.

Otro de los quesos que más representación tuvo ayer en Cangas de Onís fue el Cabrales, con trece productores que lo vendieron a un precio fijo de 21 euros el kilo y 35 en el caso del reserva. Siguiendo con su buena racha, pues ya en agosto se hizo con el galardón al mejor Cabrales del mundo, la quesería Valfríu de Tielve se hizo con el primer premio, seguida por Ángel Díaz Herrero y la quesería Maín. «Es un premio muy importante para nosotros, pues es un reconocimiento al esfuerzo y al trabajo de todo el año y, además, ayuda a promocionar la marca», señalaba Sandra Herrero. El secreto, agregó, reside en «cuidar mucho la elaboración de las piezas y madurarlas lentamente en una buena cueva a 1.200 metros». Una técnica que, corroboró el colombiano Carlos Aramburu, surte efecto. «Está espectacular, me voy a llevar un buen trozo que compartiré con mi familia y amigos», aseveró.

En el caso de Los Beyos, el primer premio recayó en La Collada, mientras que los vencedores cántabros fueron la quesería La Brañuca en la modalidad de Picón de Bejes-Tresviso y Baró como mejor Quesuco de Liébana. Además, la colunguesa Inmaculada Ramos presentó el mejor estand de la 31 Feria de la Miel del Oriente de Asturias, seguida por Fernando Pérez y María Luisa Cavielles. «Está siendo un año desastroso para la apicultura», lamentaba una de las participantes, Olga Suárez, con colmenas en Piloña. De hecho, el número de estands se redujo a la mitad, de catorce a siete, en relación a la pasada edición.

En el certamen estuvieron presentes numerosas autoridades de la comarca y la región, que se encargaron de entregar los diferentes galardones. Entre ellas, la diputada de Podemos Paula Valero, quien mostró su preocupación ante el futuro de las DOP asturianas de cara al tratado internacional de libre comercio entre Europa y Canadá, de cuya aprobación hace ahora un año, y reclamó que se mantengan las protecciones a los productos de la región.

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