«Somos la capital indiana de Asturias»

La plaza de Manuel Ibáñez estaba abarrotada de gente para seguir los discursos y visitar más tarde el medio centenar de puestos con oferta gastronómica y artesana. / FOTOS: N. ACEBAL
La plaza de Manuel Ibáñez estaba abarrotada de gente para seguir los discursos y visitar más tarde el medio centenar de puestos con oferta gastronómica y artesana. / FOTOS: N. ACEBAL

Ribadedeva reclama ese honor en la feria que cada año recuerda a los emigrantes desde Colombres | La presente edición tiene como principal invitado a Perú, país representado por Gonzalo Voto Bernales, cónsul general en el Norte de España

GUILLERMO FERNÁNDEZCOLOMBRES.

La plaza de Manuel Ibáñez, en Colombres, se convirtió durante el día de ayer en el lugar común para los principales actos de la XIII Feria de Indianos, que en la presente edición tenía como esencial protagonista a Perú. La bandera peruana ondeó en el balcón del Ayuntamiento y su cónsul general para el Norte de España, Gonzalo Voto Bernales, acompañó a Jesús Bordás, alcalde de Ribadedeva, en el desfile matinal por las calles de la villa.

Esa comitiva, en la que participaron más de dos centenares de personas ataviadas al estilo indiano, con guayabera y calzón blanco, iba encabezada por dos coches de época, del año 1934, y por el grupo musical 'Teatro despierto', que interpretó conocidas piezas como 'El rey', 'Cielito lindo' 'Ojos negros' o 'Limeña', coreadas por el nutrido grupo de romeros. Al llegar a la elíptica plazuela comenzaron los discursos institucionales que servían para inaugurar oficialmente la feria.

El alcalde Jesús Bordás habló alto y claro: «Ribadedeva reivindica ser la capital indiana de Asturias, después de haber celebrado aquí trece ferias de indianos». Y explicó que la filosofía del evento es «rendir homenaje a todos los emigrantes, aquellos que conservaron en el corazón su amor por el lugar de nacimiento». El cónsul Voto Bernales se ganó muy pronto a la audiencia: «En 2021, los peruanos celebramos el bicentenario de nuestra Independencia, pero no olvidamos que durante tres siglos fuimos cabeza y corazón del primer Virreinato. Somos mestizos, vinculados a España por sangre, lengua y cultura», detalló de entrada. Tras comentar que se sentía «honrado» por la invitación del Ayuntamiento a participar, matizó que le resultaba «grato ver aquí a tanta gente rodeando la bandera de Perú». Y frente al viaje de los emigrantes de siglos pasados aventuró que «hoy cruzamos el charco en doce horas y gracias a ello podemos ser indianos de corta duración».

Las mujeres de Noriega

Pronunciar el pregón de la feria le corresponde siempre a un colectivo local y este año le tocó a la Asociación de Mujeres del Pueblo de Noriega, por boca de sus representantes Eloína Fernández y María Jesús Cofiño. Hablaron de sí mismas: «Somos 75 mujeres que nos reunimos desde hace tres años para realizar excursiones, amagüestos, elaborar trajes de llanisca, cantar en el coro, hacer obras de teatro, montar un belén viviente y recorrer los nueve kilómetros de la Senda de las Tradiciones». Tras la concisa introducción, confirmaron que su pueblo «no sucumbió al desarrollo urbanístico» y valoraron que la Feria de Indianos «está marcada en el calendario de todos los vecinos de Ribadedeva porque ofrece colorido, mestizaje, gastronomía y actuaciones musicales».

La tribuna de autoridades estaba a rebosar. Allí se encontraba Delia Losa, delegada del Gobierno; el eurodiputado Jonás Fernández y los diputados regionales Gimena Llamedo y Ángel Morales, así como alcaldes o concejales de Ribadedeva, Llanes, Peñamellera Baja, Peñamellera Alta, Val de San Vicente, San Vicente de la Barquera, Comillas, Medio Cudeyo y Pradoluengo.

En la plaza, a ras de suelo, había medio centenar de puestos con ofertas gastronómicas, artesanas y comerciales. Ribadedeva estaba representada por más de una decena de asociaciones, colectivos y comisiones de festejos que, básicamente, vendían comida con toques locales y peruanos. El Grupo de Teatro de Colombres ofrecía cuatro tipos de empanada: peruana, mexicana, cantábrica e indiana. El Patiu despachaba fajitas y nachos. Ortegal, vendía 'llaniscas', una tarta de almendra que causaba furor. Y el Coro Ribadedeva, «huevos, tortos y picadillo, y arroz con leche de postre». Además, durante la feria se presentaron los 'indianitos', el dulce de la Red de Municipios Indianos.