Una casona asturiana reconvertida en alojamiento accesible en Tornín

García Granda ante la casona ayer inaugurada en Tornín. /  X. CUETO
García Granda ante la casona ayer inaugurada en Tornín. / X. CUETO

G. P. CANGAS DE ONÍS.

El trabajo de una década de un grupo de emprendedores decidido a aportar al turismo rural un componente «social» cristalizó ayer en la inauguración de El Papu Coloráu, una casa de aldea de tres trisqueles ubicada en la localidad canguesa de Tornín. Los artífices de devolver a la vida una casona asturiana con más de un siglo de antigüedad son María García Granda y Juan Loureiro, volcados desde los inicios del proyecto en aportar un componente diferencial al alojamiento. Esa seña distintiva va desde la accesibilidad a los enseres que la pueblan: la planta baja está totalmente adaptada a personas con movilidad reducida, desde camas articuladas a una cocina a medida. «Si viene una persona en silla de ruedas podrá disfrutar de la casa», destaca García Granda, que recuerda además que ofrecerán a sus clientes el servicio de grúa para los casos necesarios.

Otro de los ejes que este «proyecto familiar» ha querido primar a la hora de equipar el alojamiento es el recurrir a asociaciones como La Xanda, integrada por «personas en riesgo social», explica la emprendedora. «Trabajan ropa de cama de lino, de calidad. La hacen las chicas y la venta repercute en ellas», indica García Granda, educadora social, que ha adquirido desde sábanas a cortinas para la casona. También en clave local dotará a su próxima flota de bicicletas, en colaboración con una empresa de Gijón.

Afincada en la villa de Jovellanos, García Granda tiene sus raíces familiares en Tornín, pueblo al que ha permanecido unida y que considera «perfecto para disfrutar en familia». De ahí su apuesta por adquirir la vieja casona, «en ruinas», y reconvertirla en alojamiento, un proceso que ha contado con ayuda del Leader y de familiares y amigos. «Han sido diez años de esfuerzo económico, ha habido mucha gente detrás ayudando, pasando incluso fines de semana desbrozando», agradece a sus allegados.