Celorio planta una hoguera de 37 metros y 3.200 kilos

Decenas de mozos arrimaron el hombro para plantar la hoguera de Celorio. / FOTOS: JUAN LLACA
Decenas de mozos arrimaron el hombro para plantar la hoguera de Celorio. / FOTOS: JUAN LLACA

Los vecinos iniciaban las fiestas en honor a la Virgen del Carmen izando un eucalipto que por la mañana habían talado en Rumoru

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

Más de un millar de personas abarrotaban en la tarde de ayer la plaza de la Iglesia de Celorio para no perder detalle de la plantación de la hoguera en honor a la Virgen del Carmen, un eucalipto de 37 metros de largo y 3.200 kilos de peso que los lugareños habían cortado por la mañana en Rumoru, en las primeras estribaciones de la Tornería, junto a la carretera que serpentea hacia El Mazucu.

Acompañados por gaita y tambor, los celorianos abandonaban el pueblo a las nueve de la mañana y regresaban con el árbol a primeras horas de la tarde. Como marca la tradición, José Robledo, gerente del restaurante El Arco, invitaba a los romeros a un contundente refrigerio del que formaban parte garbanzos fritos, paella y empanada.

La plantación vespertina estaba prevista para las cinco de la tarde y más de dos horas se fueron en preparativos. La ovetense Zayda Bada amarraba en la cima cuatro rosas para perpetuar la memoria de su padre, el celoriano Miguel Ángel Bada, fallecido y enterrado en la localidad hace 22 años. Los mozos colocaban en lo más alto del árbol las banderas de España y Asturias, mientras que José Carlos Lledías preparaba las cuerdas.

Superadas las siete de la tarde se iniciaba el ancestral rito de la plantación. La expectación era máxima y el numeroso público jaleaba con sus aplausos al centenar de mozos dispuestos a arrimar el hombro. La cima quedaba mirando al cielo con la llegada de la noche y para poner el eucalipto en pie, los chavales se ayudaron de tres 'jorquetos' y dos cuerdas. A cada pequeño impulso los plantadores eran alentados por dos decenas de mozas acompañadas de tambor y panderetas, mientras que los hermanos José y Ángel Rey, gaiteros de Vibaño, lanzaban al aire notas de asturianía.

Para retacar la llegada del eucalipto al agujero fue necesario aproximar al hoyo cuatro metros cúbicos de tierra y mil kilos de piedras. Los que estuvieron atentos al reloj pudieron certificar que pasaron más de cuatro horas desde el comienzo hasta el final de las operaciones.

Paella de 400 raciones

Para reponer fuerzas tras una extenuante jornada, los socios de la fiesta, turistas y curiosos pudieron disfrutar de una exquisita paella de 400 raciones. De su preparación se encargó José Manuel Suárez Fuente 'El Cabra', vecino de Colloto donde regenta el restaurante Casa Cabrero. El cocinero utilizó como ingredientes «40 kilos de arroz, 40 de costilla, pollo y conejo, pimientos rojos, tomate, guisantes, mejillones, langostinos y 120 litros de caldo».

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