«El centenario de Covadonga debe ser un nuevo comienzo»

Cientos de fieles del Opus se congregaron ante la Casa Capitular para esperar la salida del prelado Fernando Ocáriz . / FOTOS: NEL ACEBAL
Cientos de fieles del Opus se congregaron ante la Casa Capitular para esperar la salida del prelado Fernando Ocáriz . / FOTOS: NEL ACEBAL

Más de «2.000» fieles peregrinaron al Santuario por la visita del prelado del Opus Dei Fernando Ocáriz, la primera que realiza desde 2008

GLORIA POMARADA COVADONGA.

La vertiente religiosa del centenario de la coronación de la Virgen de Covadonga sumó ayer un nuevo acto con la peregrinación del prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz. En la primera visita en una década de la Prelatura al Real Sitio, y a los pies de la Santina, el responsable de la Obra apeló a «la necesidad de reconquistar la tradición cristiana relativizada por el hedonismo». Y el centenario que este año celebra Covadonga, dijo, debe ser el «punto de partida»: «Las conmemoraciones históricas no son solo para dar gracias, deben ser un punto de nuevo comienzo, no contentarnos con lo que ya hacemos». También tuvo palabras para destacar el aniversario que este 2018 se celebra, un acontecimiento cuya valoración, dijo, solo «la puede hacer el Señor, que es el que ve en el fondo de las almas». No obstante, consideró que «desde Roma se sigue todo».

La jornada de visita al Santuario, en la que estuvo acompañado por el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, y el abad Adolfo Mariño, comenzaba pasado el mediodía con el rezo del ángelus en la Santa Cueva. Hasta el Real Sitio se trasladaron también más de 2.000 fieles -según cálculos del Arzobispado- de distintos puntos de Asturias, Cantabria, País Vasco y Castilla y León, que recibieron a Ocáriz entre aplausos.

En un basílica llena de fieles, monseñor Ocáriz concelebró la eucaristía junto al arzobispo, con presencia de otros cuarenta sacerdotes y acompañamiento musical de la coral Harmonía. En su homilía, monseñor Ocáriz recordó a los «miles de peregrinos que se han acercado en estos meses jubilares a rezar delante de la Madre y Reina de nuestra montaña», así como a los miembros de la Iglesia que han seguido ese mismo camino hacia la Santa Cueva, entre ellos Juan Pablo II, Juan XXIII o Pedro Poveda. Con «especial alegría» rememoró las «visitas de San Josemaría, del beato Álvaro del Portillo y de monseñor Javier Echevarría». Él fue en 2008 el último prelado del Opus Dei en visitar Covadonga, con motivo del año jubilar de la Cruz de los Ángeles y la Cruz de la Victoria.

«Debemos reconquistar la tradición cristiana relativizada por el hedonismo», dijo

«Unión» de la Iglesia

Para Echevarría tuvo también palabras de cariño el arzobispo Sanz Montes, pues con él mantuvo una «preciosa e inmerecida amistad». La relación entre el arzobispado de Oviedo y el Opus Dei, apuntó Ocáriz, pasa por la «unión, porque todos vamos a lo mismo, llevar la alegría del evangelio a todo el mundo».

El prelado Fernando Ocáriz no es la primera figura eclesiástica de relevancia nacional que visita Covadonga este año de centenarios, pues hace un mes el arzobispo emérito de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ya participó en un foro de debate impulsado por el Arzobispado de Oviedo.

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