«Sin comercios y sin hostelería no hay vida ni futuro en Arriondas»

«Sin comercios y sin hostelería no hay vida ni futuro en Arriondas»

Un centenar de profesionales de ambos sectores echan el cierre a sus negocios para visibilizar su papel en la economía de Parres

GLORIA POMARADA

La de ayer fue una mañana desconcertante en Arriondas, con tiendas, bares y restaurantes ocultos bajo embalajes de cierre y un cartel de 'se vende' colgado sobre los escaparates. Los clientes, incrédulos de que algunos de los locales más emblemáticos de la villa estuviesen próximos a desaparecer, llegaban a una reflexión compartida: la hostelería y el comercio de los pueblos «se acaba». Esa era precisamente la idea que pretendía transmitir con su acción reivindicativa la Asociación de Profesionales del Comercio de Arriondas, impulsora de la iniciativa que contó con el respaldo de Hostelería y Turismo de Parres (Hotupa) y propietarios de negocios no asociados. «Desde junio estamos intentando lanzar campañas de concienciación y fidelización y buscábamos algo visual que llegase a la gente», explicó la presidenta de la entidad de comerciantes, Fidelia Fernández.

Tras una mañana en la que el panorama distópico consiguió calar entre la clientela, cerca de un centenar de parragueses se concentraron en la plaza Venancio Pando para abordar la problemática que podría llegar a tornar real la situación. «El comercio local está cerrando y muchos no tienen continuidad, la crisis se notó mucho», lamentó Fernández. A ello, abundó, se suma la competencia de las plataformas de venta online: «Partimos de una situación de desigualdad y no podemos competir». La solución para el sector local no pasa únicamente por adentrarse en la venta electrónica, pues «el futuro del comercio de proximidad es el trato cercano y eso en internet no se consigue».

Fernández recordó durante la lectura del manifiesto que un 95% del tejido comercial corresponde a microempresas, las únicas con capacidad para «dar un trato personalizado, de confianza y de adaptarse a los gustos» de los clientes.

La presidenta destacó también el papel de los negocios locales en la «dinamización» económica del concejo y la colaboración que prestan en eventos y festejos. «Sin comercio no hay futuro y sin hostelería no hay vida y sin ellos no hay pueblo», afirmó. Incluso las calles, ejemplificó, cambiarían sin establecimientos. «Somos un punto de color en el pueblo», sostuvo. Y con un «punto de color» culminó la acción de ayer, el de los sesenta globos lanzados al aire desde la plaza del Cañón, uno por cada establecimiento asociado que se resiste a desaparecer del mapa de la capital parraguesa.