«Hoy comienza nuestra gesta»

Uno de los caballeros astures, en el parque Riera./
Uno de los caballeros astures, en el parque Riera.

La recreación estuvo marcada por un nuevo personaje, Noreno, y más escenas de acción, con dos peleas a los pies del Puente Romano Pelayo, aclamado por cientos de personas durante su proclamación en Cangas de Onís

LUCÍA RAMOSCANGAS DE ONÍS.

La primera capital del reino revive sus días de mayor gloria. La ciudad canguesa se rindió ayer por la noche a un renacido Pelayo, quien entre vítores del numeroso público, fue proclamado jefe de los astures para liderar la rebelión contra el «invasor sarraceno». La recreación que desde hace tres años organiza el Ayuntamiento de Cangas de Onís para poner el broche de oro al verano, regresó ayer más potente que nunca. Y lo hizo con importantes cambios y nuevos protagonistas.

El primero lo pudieron comprobar los asistentes nada más iniciarse la representación, ya que, por primera vez, la reunión de nobles de la comarca oriental en la que se eligió al futuro rey para guiarles fue narrada en una especie de 'flash back' por uno de sus principales actores: Tarano, el jefe del os astures de Abelania. El pedrero del Sella se convirtió así en escenario de dos importantes momentos, la proclamación de Pelayo en el año 718 y su muerte, ya como rey, casi dos décadas después.

Reunidos de nuevo ante la hoguera, los jefes de los diferentes clanes volvieron a ver en el joven guerrero al líder que necesitaban para librarse de los invasores que comenzaban a hacerles la vida imposible. Hubo, sin embargo, novedosas incorporaciones que añadieron emoción a la recreación. La primera fue la breve pelea que la hermana de Pelayo, Ermesinda, mantuvo con un esbirro de Munuza que la venía siguiendo en su huída desde Gigión, donde el gobernador musulmán quería obligarla a contraer matrimonio con él. Durante el enfrentamiento, la joven apuñaló al soldado y lo arrojó al agua.

La celebración continúa hoy con el estreno de una batalla entre astures y moros

Eso sí, la principal novedad llegó de la mano de Noreno, jefe astur de Valdelallera decidido a claudicar y servir al nuevo gobierno llegado desde África. Su presencia se hizo notar especialmente tras la proclamación de Pelayo, pues no dudó en enfrentarse a él y al resto de los jefes, tildando de «locura» su decisión de combatir a los invasores, a quienes instó a servir por haber logrado conquistar el trono. Una actitud que provocó la ira del futuro rey astur, quien se enzarzó en un intenso duelo, espada, lanza y hacha mediante, con Noreno. Tras vencer, Pelayo decidió perdonar la vida al jefe astur, quien entendió que sus vecinos tenían razón y decidió unirse a la revuelta.

«Un mismo pueblo»

Fue entonces cuando el recién proclamado guerrero instó a sus paisanos a luchar contra el invasor para liberar Asturias. «Somos todos producto de esta tierra, ya no hay godos, romanos o astures. Somos todos un mismo pueblo. Un pueblo que atraviesa ahora su propio desierto y al que han invadido esos impíos africanos. Son enemigos crueles y poderosos», arrancó. Y continuó arengando a los presentes. «¡Bajemos de las alturas y expulsemos a los invasores! ¡A los que nos oprimen! ¡A los enemigos de nuestro pueblo!», animó Pelayo, para concluir señalando que «hoy mismo comienza nuestra gesta. El día de mañana recordarán lo que hoy haremos y se acordarán de todos vosotros. Nuestros nombres se escribirán con letras de oro entre las memorias de los héroes», apostilló.

Tras una intensa ovación y entre los vítores y gritos de «¡Viva Pelayo y viva Asturias!» proferidos por un público que abarrotó literalmente ambas orillas del Sella, así como el Puente Romano y el de la carretera, los actores abandonaron el particular escenario. Según explicó el intérprete y codirector de la representación, Gonzalo San Miguel, fueron dos productoras vinculadas con el teatro y las recreaciones históricas, Dantea Teatro y Gea Impulso Total, las encargadas de que uno de los episodios más importantes de la historia de la región cobrase vida.

Como si de auténticas estrellas de Hollywood se tratase, los actores recibieron innumerables felicitaciones y peticiones de fotos del respetable. Uno de los más aclamados fue el joven mierense David Carrio, encargado de dar vida a Pelayo. «Es mi primera vez y estoy muy emocionado, me dan ganas hasta de llorar al pensar en mi abuelo», reconocía tras la proclamación. E indicaba que el rey astur «es un verdadero símbolo, es interpretar a un mito de tu infancia y me permite, además, reencontrarme con mi tierra, ya que habitualmente resido en Madrid», explicó.

La recreación nocturna fue el plato fuerte de una jornada que había comenzado mucho antes, con la apertura del campamento de recreación histórica en el parque Riera, donde los más pequeños pueden estos días entrenar como guerreros, jugar a un ajedrez gigante y disfrutar de exhibiciones, entre otras cosas.

Gran desfile

Otra de las principales novedades de este año llegará hoy, con la recreación del alzamiento de los astures, que esta vez se traslada de jornada para separarlo de la proclamación, e incluirá además, por primera vez, una batalla entre astures y moros, en lugar del campeonato entre caballeros celebrado en anteriores ediciones. También el escenario será diferente, pues la masiva afluencia de público hizo que el Robledal de San Antonio se quedase pequeño, por lo que la batalla tendrá lugar finalmente en los terrenos del Hogar Camila Beceña. Será a partir de las siete de la tarde e irá precedido de una gran desfile con salida en el parque Riera y más de doscientos participantes.