Los controles de los chiringuitos del Sella se retomarán este verano

Agentes de Policía Local de los concejos implicados y del Seprona de la Guardia Civil, durante una de las redadas llevadas a cabo el año pasado en la localidad parraguesa de Toraño. /  NEL ACEBAL
Agentes de Policía Local de los concejos implicados y del Seprona de la Guardia Civil, durante una de las redadas llevadas a cabo el año pasado en la localidad parraguesa de Toraño. / NEL ACEBAL

Los ayuntamientos de Parres y Cangas de Onís señalan que las redadas del pasado año fueron efectivas y apuestan por continuar

L. RAMOS / G. POMARADA ARRIONDAS.

Las patrullas que el pasado año peinaron las márgenes del río Sella en busca de chiringuitos ilegales regresarán este verano. Es la apuesta que hacen desde los consistorios ribereños de Cangas de Onís y Parres, cuyos regidores destacan la «efectividad» que tuvo el dispositivo el pasado año. «Es cierto que no se erradicaron todos los puestos, pues es muy complicado, pero gracias a que se ejerció presión a diario, se logró mejorar notablemente la situación», asevera el alcalde parragués, el socialista Emilio García Longo. De la misma opinión es el alcalde cangués, el popular José Manuel González Castro, quien recalca la importancia, como recurso turístico, del río más conocido de la comarca, por el que cada año descienden miles de personas.

La persistente presencia de vendedores ambulantes sin ningún tipo de licencia que, aprovechando la masiva afluencia de turistas, se colocaban en jornadas de buen tiempo en las orillas del río llevó el año pasado a los consistorios de Cangas de Onís, Parres y Ribadesella a ponerse de acuerdo con Principado y Delegación del Gobierno para diseñar un dispositivo destinado a controlar y, sobre todo, erradicar, este tipo de prácticas. Entonces las primeras redadas se llevaron a cabo coincidiendo con la Semana Santa, si bien este año las condiciones del río durante las vacaciones hicieron que apenas hubiese gente realizando el descenso, por lo que las negociaciones para retomar el dispositivo van «con un poco de retraso», según reconoce García.

No obstante, la intención de los equipos de gobierno cangués y parragués es la de repetir las redadas. «El año pasado, con bastante acierto y coordinación, articulamos una campaña los concejos implicados y las policías locales, y es lo que hay que intentar mantener», recalca el regidor de Parres. Su colega cangués se suma y confirma que desde el Ayuntamiento «pensamos seguir este verano con las campañas de vigilancia y control de los chiringuitos».

Ambos se muestran más que dispuestos a emular las reuniones mantenidas en 2017 pues, apuntan, juntos y coordinados se trabaja mejor. Para este año, García Longo apuesta por «intensificar esa vigilancia y que todos los organismos implicados trabajen de forma continuada». Pide también «mejorar la coordinación para eliminar prácticas que no son la imagen que queremos trasladar sobre un activo que genera tantos recursos económicos». Por ello, recalca, «debe haber voluntad y compromiso por parte de cada uno, en la medida de sus posibilidades».

Mala imagen

Algo que respalda González Castro, quien también destaca la mala imagen que este tipo de prácticas ilegales dan del Sella, así como el perjuicio que suponen para los empresarios locales. «Los hosteleros son los principales afectados y así nos lo indican», reconoce. De hecho, recuerdan los regidores, en 2017 la iniciativa de poner en marcha este dispositivo partió de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade). Por estas fechas ya se habían llevado a cabo los primeros controles, como «experiencia piloto», y ««a principios de junio ya estaba coordinada toda la temporada», explica el alcalde parragués, quien confirma que «tras la experiencia del año pasado está demostrado que este modelo es un buen punto de partida».

No obstante, en esta ocasión parece que habrá una baja en el grupo, pues la regidora riosellana, la forista Charo Fernández, considera que en su concejo el problema ya está resuelto. «Nosotros solo teníamos problemas con un 'foodtruck' que operaba sin licencia y, no sin muchos impedimentos y poca ayuda del resto de administraciones, conseguimos que se cerrase, por lo que, mientras no haya chiringuitos, no tenemos pensado actuar», explica.