Cultura inicia los trámites para declarar BIC los templos de San Emeterio y Santa María de Tina

Ruinas de la iglesia de Santa María de Tina. / NEL ACEBAL
Ruinas de la iglesia de Santa María de Tina. / NEL ACEBAL

«Es importante a efectos culturales y turísticos», sostiene el alcalde de Ribadedeva, que confía en que el proceso culmine en los próximos meses

G. POMARADA COLOMBRES.

Si todo marcha conforme a las previsiones, el concejo de Ribadedeva contará en los próximos meses con dos nuevos bienes de interés cultural (BIC), los restos de la iglesia medieval de Santa María de Tina y la ermita de San Emeterio. Desde el Ayuntamiento anunciaban ayer que Cultura ha incoado los expedientes para su declaración dentro de las categorías de monumento y de zona arqueológica, un proceso administrativo que el alcalde, Jesús Bordás, confía en que esté listo este mismo año.

Hasta que llegue ese momento, el Principado ha procedido a establecer un entorno de protección provisional para los restos de Santa María de Tina, mientras que en el caso de San Emeterio ese entorno será el mismo que ya delimita la cueva de El Pindal, declarada Patrimonio de la Humanidad hace más de una década. «La declaración de BIC es importante tanto a efectos culturales como turísticos», destaca el primer edil. La iniciativa para hacer de ambos templos bienes culturales partió a principios del pasado año del propio Consistorio, dado el valor histórico de unas construcciones que hasta ahora carecían de protección legal acorde.

En el caso del templo San Emeterio, también conocido como Santu Medé, sus orígenes se remontan al siglo XVI, si bien existen expertos que los sitúan en el siglo XII. A lo largo de su historia, recoge la memoria de Cultura, la ermita ha sido lugar de peregrinación de personas atraídas tanto por los supuestos milagros como por el cobijo que ofrecía a los caminantes. Actualmente en Santu Medé se celebra la fiesta homónima, declarada de interés regional por el Principado.

El Principado ha establecido un entorno de protección provisional

Por su parte, de Santa María de Tina perviven unas ruinas consolidadas tras la intervención en 2006 de la Consejería. En su día, destaca el expediente de declaración, fue un «importante templo de origen altomedieval (siglos VIII-IX), con la construcción renovada en el siglo XII, vinculado al Camino de Santiago costero». La iglesia ha sido considerada como un monasterio y se ha relacionado con la presencia de eremitas, si bien desde Cultura indican que las excavaciones arqueológicas no han aportado información concluyente. En el terreno arquitectónico, Santa María de Tina es una «construcción sencilla», en mampostería y con sillarejo y sillar, cuyos restos más antiguos preservados se remontan al siglo XIII, dentro del tardorománico. La iglesia no conserva actualmente la techumbre en la nave, pero sí la estructura de la planta original. Sus bienes muebles se conservan tanto en el propio templo, donde permanecen fragmentos de sepulcros románicos, como en el Museo Arqueológico de Asturias, que alberga una lauda sepulcral. En la iglesia parroquial de San Roque de Pimiango se guardan por su parte una talla románica de la Virgen con el Niño y un tríptico escultórico de Santa Ana, la Virgen y el Niño, de los siglos XVI o XVII.

Los templos Santa María de Tina y San Emeterio, en las inmediaciones de Pimiango, se encuentran a escasa distancia y están rodeados de un entorno de valor medioambiental, integrado por «un bosque único de encina autóctona cantábrica y muy cerca del mar».